En esta batalla electoral plagada de enfrentamientos le hemos dedicado mucho tiempo a escuchar y escuchar quejas e insultos, con lo que podríamos llamar una “demagogia repetitiva” por parte del candidato a gobernador Cuauhtémoc Blanco.
Es importante señalar que ante la fuerte crisis de credibilidad que viven, las fuerzas políticas recurren de manera avariciosa a invitar a famosos de la farándula y el deporte para ganar votos.
En México hay una emergencia en cuanto al desempeño de los políticos y lo que la ciudadanía espera de ellos, pero hay un mayor estado de alerta cuando los partidos ponen a personas incompetentes, poco capaces, sin ningún tipo de profesionalismo en los cargos públicos más importantes, cuando literalmente está en juego la vida de millones de personas.
Blanco no ha demostrado que tenga capacidad de afrontar, dialogar, acordar o negociar. Mis palabras pueden ser odiadas para sus seguidores, ya que lo defienden y excusan de cualquier eventualidad; esto es grave, ya que como ciudadanos debemos cuestionar a cada uno de nuestros candidatos, dejando atrás el fanatismo, y con conocimiento buscar y saber cuál es el que más se acerca con programas a lo que yo necesito en el día a día.
El Dr. Luis Carlos Ugalde, en su visita al estado, en una conferencia que impartió en el foro “Los medios de comunicación en el proceso electoral 2018“, realizado hace poco, externó su preocupación al respecto y resaltó: “Morelos llegará a niveles de degradación no vistos en ningún lugar del país si se concreta la posibilidad de que Cuauhtémoc Blanco sea el próximo gobernador”.
Los debates son el aparador perfecto para conocer más a fondo a los candidatos. Aquí se puede observar su comportamiento y desarrollo ante los diferentes cuestionamientos y ataques; es aquí donde la ciudadanía puede corroborar si realmente tiene la capacidad para ser el que represente al estado por los próximos 6 años.
Por eso era tan importante ver al candidato de la coalición “Juntos haremos historia” en el debate, pero no asistió y reaccionó de una manera visceral y grosera. Despreció a la ciudadanía en un ejercicio democrático que solo tenía la finalidad de brindar a los morelenses un espectro amplio de propuestas.
Su demagogia la cambia cada semana con diferentes ataques hacia sus adversarios, pero no sale de la misma retórica. Es lamentable que se muestre en un video en las redes sociales cómo un bravucón que ataca a sus adversarios llamándolos “sinvergüenzas” y que no asista a un debate organizado por la Coparmex y que afirme que reunirse en un mismo foro con los demás aspirantes sea una trampa.
Si sabe que la Confederación Patronal de la República Mexicana, la Coparmex, es una institución seria, en donde sus representantes ven por los intereses de los empresarios, que le recuerdo son los que reactivan la economía en cualquier entidad, ¿a qué le llama trampa? Porque me suena a que solo se estaba queriendo librar de una situación en la que le iban a plantear diferentes preguntas para que los empresarios, comerciantes, industriales y todos los que somos parte de este estado conociéramos las diferentes posturas en temas urgentes para la reactivación de la economía, salud, deuda pública, seguridad, transparencia, que son lo que nos concierne para sacar adelante al estado.
Lo único que veo de su parte es una postura de agresión ante las críticas y que no acepta cuestionamientos. ¿Entonces no podemos opinar de algún acontecimiento que no nos parezca, porque Cuauhtémoc Blanco piensa que es una trampa?
¿Tendrá idea de cuántos problemas y adversidades va a enfrentar si llega a gobernador?
La peor propaganda que hay es la de un candidato en campaña que solo ofrece agresiones con ideas radicales para manipular los votos; está claro que nadie quiere un líder autoritario de derecha o izquierda, o alguien popular sin ética que solo empodere a sus fanáticos.
 

Por: Paula roca / [email protected]

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