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La primera vez que vi a una mujer con la cara completamente cubierta fue en Nueva York. Yo era muy joven y provenía de un país donde esas cosas no se ven. Una mezcla de emociones me recorrió el cuerpo: por un lado, sentí miedo; por el otro, mucha intriga y curiosidad. También me llené de asombro, finalmente confirmaba que  las mujeres con nicab existían: por un tiempo, como nunca había visto una, lo dudé.
Sin embargo, hace unas semanas desembarqué en un país donde casi todas las mujeres se cubren. La mayoría solo utiliza un velo sobre el cabello, pero también de vez en cuando se ven mujeres completamente cubiertas, con guantes y red en los ojos.  
Al principio, como aquella vez en Nueva York, al ver a todas esas mujeres con velos un coctel de emociones me invadió (asombro, curiosidad infinita, miedo). No obstante, conforme fueron pasando los días, empecé a acostumbrarme, pues lo que hasta antes era una excentricidad se convirtió en cotidiano.
Incluso creo que acaricié el entendimiento. De pronto me hizo sentido que para las mujeres árabes utilizar velo es lo mismo que para nosotros camiseta, es una pieza más del ajuar cotidiano. Sujeto a las modas, a los diseños, a las calidades.
También entendí que más allá de las razones religiosas, es lógico que las jóvenes ocupen velo. Como cualquier otra práctica cultural, se aprende por imitación. Las niñas ven a sus madres y al resto de las mujeres con velo y ellas también quieren usarlo. Todo niño quiere ser adulto y, de una u otra manera, integrarse a la comunidad.
A las que no logré entender fue a las mujeres que se cubren por completo, incluyendo las manos y hasta los ojos. Aunque claramente eran una minoría, algunas veces se les veía en las calles. ¿Cómo deciden hacerlo? ¿Qué se siente? ¿No se sienten raras vistiendo así y siendo minoría? ¿Cómo sobreviven al calor? ¿Utilizarlo no es automarginarse?
Por otro lado, no es difìcil imaginar que tiene algo de liberador: si utilizas un nicab no necesitas peinarte para salir a la calle o pasar horas frente al espejo decidiendo qué ponerte. Sin embargo, la idea de cubrirse por completo ante los extraños no termina de cuadrarme. ¿No deberíamos de tratar de ver a todas las personas, las conozcas o no, como hermanos? ¿No es justamente la confianza entre personas desconocidas la que fortalece a la sociedad y permite la cooperación social que deriva en bien común?
Difícil concluir si está bien o mal. Múltiples razones están detrás de esta práctica cultural, histórica, religiosa, política y psicológica. ¿Usted qué piensa? En varios países europeos como Francia y Bélgica está prohibido ir por la calle con la cara tapada y ni se diga asistir a la escuela así.
P. S.: Desde hace semanas todos los días hay manifestación en el centro. Tiro por viaje las calles están cerradas y el centro sumergido en caos vial. Nadie informa a los habitantes con antelación cuáles vías están abiertas y cuáles cerradas hasta que un embotellamiento lo dice. ¿No será hora de que el ayuntamiento abra cuentas en Facebook y Twitter exclusivamente para dar a conocer en tiempo real la situación del tránsito de la ciudad? A nivel nacional, Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (Capufe) tiene una cuenta de tuiter a través de la cual informa sobre percances, cierres y todo lo que está sucediendo en las autopistas del país. La cuenta de Capufe es exitosísima, ampliamente consultada y, sobre todo, muy útil. Urge que el ayuntamiento de Cuernavaca haga lo mismo.