La victoria del candidato republicano, Donald Trump, durante la pasada contienda electoral presidencial en Estados Unidos, genera presiones adicionales sobre la economía mexicana, pero no es su mayor peligro; sí lo son las políticas equivocadas que han prevalecido en el país en los últimos cuatro años, las cuales tenderán a agravarse si no hay rectificaciones profundas y suficientes.
La construcción de un muro no es el principal problema para nuestro país. En los 3 mil 200 kilómetros de frontera con EUA, ya hay muros que suman mil 200 kilómetros, y en la extensión restante hay fuertes dispositivos de seguridad para evitar el paso de ilegales.
La revisión del Tratado de Libre Comercio se veía venir, tanto si hubiera ganado Clinton como Trump. A México, país de donde llegan la mayoría de inmigrantes a los Estados Unidos, el magnate lo usó como chivo expiatorio del desempleo en su país. Las políticas cantadas por el futuro presidente ya perjudican, aún antes de materializarse, más a nuestro país que a China, Alemania, y a otros países.
El mayor peligro para México es la falta de decisión de nuestro gobierno de tomar las medidas precautorias para minimizar el impacto del “fenómeno Trump”. Si el meteorológico nos dice que viene un huracán, cuya intensidad puede variar en último momento, hay que tomar medidas, no solamente crear comités para enfrenarlo. Si el huracán se desvía o se convierte en una tormenta tropical, qué bueno, pero hay que prepararse por si llega con la fortaleza anunciada. Y de esa preparación dependerán los mayores o menores daños, no sólo del huracán.
No se van a contrarrestar los males económicos que se esperan para México con el triunfo de Trump con declaraciones de que México no pagará el muro o con invitar a Trump a platicar otra vez con el presidente Peña Nieto.
Lo único que puede contrarrestar las políticas de Trump es un marco macroeconómico más fuerte y sólido, que implica aminorar las cargas laborales y fiscales a los creadores de empleos, un gasto del sector público verdaderamente austero, que permita reducir deuda, déficit e impuestos, para que sean competitivos con la reducción de impuestos que planea Trump en los Estados Unidos.

Por: Luis Pazos / [email protected]

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