El jueves pasado, el Consejo Coordinador Empresarial se reunió con el secretario de gobierno del estado de Morelos, Matías Quiroz, para hablar sobre el sistema estatal anticorrupción. Durante la charla, la representante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Hilda Valle, con honestidad y valentía dijo lo que todos sabemos, pero que nadie se atreve a decir en voz alta. La industria de la construcción está inmersa en la corrupción, pero se debe a que, si los constructores no dan sobornos, simplemente no pueden trabajar con el gobierno.
Eso no solo sucede en el ámbito de la construcción sino en muchos otros donde las personas o empresas tienen derecho a algo, pero simplemente no pueden obtenerlo si no pagan un soborno. Por ejemplo, cuando cubriste todos los requisitos para una licencia de uso de suelo y solo te la darán si pagas un dinero por debajo de la mesa o cuando eres beneficiario de un programa social y cumples todos los requisitos pero solo obtendrás el beneficio si pagas un soborno.
Por supuesto, nuestro país no es el único donde esto sucede, en la India también pasa mucho. En el 2011, un asesor de la secretaría de Economía de la India, Kaushik Basu, publicó un artículo donde hace una propuesta radical para disminuir los sobornos: legalizar algunos de estos.
Hay diferentes tipos de soborno, pero uno particularmente doloroso es el que las personas tienen  que pagar para obtener lo que legalmente les corresponde. Para disminuir ese tipo de soborno, Kaushik Basu, propone que en todos esos casos se considere legítimo dar un soborno y por lo tanto quien lo entrega no recibirá castigo. Eso no significa que dar sobornos sea legal, sino que no habrá sanción a quien paga un soborno para obtener una prestación que le corresponde.
Hoy en día, una vez que se entrega un soborno, quien da el soborno y quien lo recibe son cómplices de un crimen lo que hace que compartan el interés de mantenerlo en secreto. En cambio, si quien paga un soborno para obtener un beneficio que le corresponde está libre de culpas, éste no tendrá interés en mantenerlo oculto. Al contrario, tendrá ganas de denunciarlo, pues así obtendrá la devolución de su dinero.  
Como el funcionario sabrá que ahora el ciudadano puede denunciarlo sin miedo a represalias jurídicas, desde un inicio estará menos inclinado a solicitar dinero, pues las posibilidades de sanción serán mucho mayores. Al aumentar  el riesgo de castigo disminuyen los delitos.
Así que si los constructores mexicanos pudieran denunciar sin miedo a sanciones legales que se les obligó a dar un soborno cuando ganaron legítimamente una licitación de obra, habría mucho menos corrupción. La corrupción está aniquilando al país y necesitamos innovar formas para atacarla, ahí está la propuesta de Kaushik Basu.

Posdata.
Hace unos días, el diputado Mario Chavez presentó una iniciativa para reducir el financiamiento a los partidos políticos, su propuesta se enmarca dentro de la discusión nacional que existe sobre el tema y que retoma la demanda desesperada de la sociedad de disminuir el derroche de recursos públicos. Sin embargo, tristemente la propuesta del diputado Chavez  no fue retomada por casi ningún medio ni por el resto de los diputados. Una pena que cuando se pone sobre la mesa una propuesta importante, en vez de discutirse se ignore.

Por: Vera Sisniega / www.verasisniega.org

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