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Hace unas semanas un conocido mío fue víctima de humillación por parte del gobierno del estado. La Secretaría de Movilidad lo hizo esperar nueve horas para darle sus placas. Esta es la historia. 
Mi amigo compró un coche y para emplacarlo consulto la página de Internet de la Secretaría de Movilidad. Ahí revisó los documentos que debía presentar y el horario de atención para el trámite. Después canceló las citas que tenía al otro día y se relajó, pues pronto terminaría ese pendiente. 
Al día siguiente llegó a las once de la mañana a las oficinas de movilidad y se llevó una sorpresa desagradable: Le faltaban documentos, pues a pesar de que la Ley de Mejora Regulatoria obliga a la publicación en línea de todos los requisitos para un trámite, la Secretaría de Movilidad no enlista en su sitio de internet todos los documentos que solicita para la obtención de placas nuevas. Después resultó que era falso que se pudiera hacer el trámite entre nueve y tres de la tarde. Si quería sacar placas debía llegar antes de las ocho de la mañana. 
A la siguiente semana volvió a cancelar citas para dedicar una mañana al trámite de las placas. Se despertó muy temprano y a las siete treinta de la mañana ya estaba en las oficinas de movilidad. Cuando llegó 180 personas ya hacían cola y así esperaron durante tres horas, de pie en el sol, hasta que les dieron “ficha”.  
En ese momento se enteró que al día entregan solo 200 fichas; así que las personas que llegaron después que de ese número igualmente se formaron durante 180 minutos pero no podrían realizar el trámite ese día. Estuvieron parados durante tres horas completamente en balde. 
Una vez que a mi amigo le entregaron su ficha nuevamente se tuvo que formar durante otras tres horas al rayo del sol.  Ese tiempo toma llegar con el individuo que hace el trámite de capturar la información de tus papeles en una computadora. 
Una vez hecho eso, te regresan tus papeles y los tienes que entregar en otra ventanilla para que nuevamente sean capturados lo que también tarda aproximadamente tres horas. Al final gritan tu nombre y te dan finalmente tus placas. 
Mi amigo salió casi a las cuatro de la tarde de la Secretaría de Movilidad. Nueve horas le tomó poder obtener unas placas para su coche que, por cierto, no son gratuitas. Sin embargo, lo que más le dolió de aquel tortuoso trámite no fueron sus dos días laborales perdidos, sus pies adoloridos y la insolación sino la humillación de la que fue víctima. 
El gobierno lo trató como estuviera mendigando en vez de pagando por las placas. Además de despreciar su tiempo, es decir, su vida. 
Si los encargados de esta secretaría no pueden ni garantizar que en su página de internet aparezcan completos los requisitos, ni tampoco pueden reorganizar el sistema para que a un ciudadano le tome menos de una hora obtener unas placas, o siquiera pueda esperar sentado, difícilmente podrán resolver problemas mucho más complejos como el de seguridad o el de la pobreza.
Es en cosas como estas que se refleja la verdadera calidad humana. Hacer esperar a un ciudadano nueve horas bajo el sol y sin un sitio para sentarse, es torturarlo.  

Opinión
Vera Sisniega

www.verasisniega.org