Hay varios factores que influyen en el crecimiento económico de un país: seguridad jurídica, paz, facilidad para abrir un negocio, libertad de precios, estabilidad cambiaria, respeto a la propiedad, entre otros. Pero si partimos del supuesto que esos factores permanecen constantes, el factor determinante del crecimiento es la carga fiscal al sector productivo.
La evidencia empírica en las últimas décadas nos enseña que ceteris paribus, sin que otras condiciones cambien, impuestos más altos a productores, menor crecimiento económico y a menores impuestos mayor crecimiento económico.
El antecedente inmediato del crecimiento económico es la inversión, que se nutre de las ganancias de las empresas, de donde también se alimentan los impuestos. Si las ganancias brutas de una empresa representan 20 por ciento de sus ingresos y paga de impuestos la mitad, sólo podrá utilizar la mitad restante para invertir. Entre más impuestos, menos recursos disponibles para ampliar empresas, crear empleos y modernizar maquinaria.
El factor determinante del éxito económico de Singapur son los bajos impuestos a las empresas, 17 por ciento, casi la mitad de las tasas que predominan en Europa. En ese continente el país que más creció en los últimos años es Irlanda. En 2015 alcanzó el mayor crecimiento en el mundo: 7.8 por ciento, debido a un impuesto a las empresas de 12.5 por ciento (ver historia en la pág. 128 del libro EPN: El retroceso).
El país con mayor crecimiento en América en las últimas cuatro décadas es Chile, con un impuesto de 20 por ciento a las empresas, hasta que la presidenta socialista Bachelet subió ese impuesto y cayó el crecimiento.
En el Reino Unido el gobierno británico redujo gradualmente los impuestos a las empresas de 28 por ciento en 2010 a 20 por ciento en 2016 y la recaudación fiscal aumentó en casi 30 por ciento.
Hay suficientes ejemplos en todo el mundo para demostrar que a menores impuestos, mayor crecimiento económico. Pero es difícil bajar impuestos si el gobierno no está dispuesto a reducir sus gastos para evitar a corto plazo más déficit, deuda pública o inflación, que es un impuesto disfrazado.
Luis Pazos / [email protected] /  Twitter: @luispazos1

 

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