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Cuernavaca, Morelos.- SI la falsa historia de “Frida” ha sido una vergonzosa muestra de falta de rigor periodístico o perversa manipulación de la información, no son menos repudiables otros cientos de historias fallidas en redes sociales.

Y no son menos criticables esas otras “Fridas”, porque han nacido de perversiones político-partidistas, intereses de grupos sociales, frustraciones o fobias personales… ajenos al interés superior.

La “Frida” que se tornó cuasi en telenovela, al grado de provocar el viralizado llanto de una frustrada mujer, no difiere mucho de la falsa difusión de historias como el robo de víveres, la falta de auxilio…

Justo la historia del apropiamiento de enseres de Michoacán por parte del DIF de Morelos hizo las delicias de propios y extraños, como la actriz Kate del Castillo, pero no la aclaración de que fue otro caso tipo “Frida”.

Salvo prueba en contrario, hasta el momento también tomó etiqueta de “Frida” la historia de que el “gobierno” se había adueñado de un tráiler con víveres destinados a Morelos vía la organización religiosa Cáritas.

¿Cuándo?, ¿cuál gobierno?, ¿dónde?... fue lo de menos, pero en redes sociales fue excelente instrumento para desahogar las ansias de revanchismo desde el Gobierno federal hasta inciertos municipales.

El deseo de protagonismo gratuito no ha estado ajeno en la creación de historias tipo “Frida” no sólo de profesionales de la comunicación, sino sobre todo en las redes que facilitan la dispersión de rumores.

Otro caso tipo “Frida” ha sido el de un supuesto sindicalizado de salud, que haciendo las veces de ingeniero perito en estructuras, determinó que el Hospital José G. Parres estaba dañado, inservible, para derruirse.

Hoy se conoce que hay un dictamen pericial de que los daños que se registraron en ese inmueble fueron a nivel de plafones y aplanados, por lo que seguirá en uso… pero los perjuicios del libelo están hechos.

Una historia más con perfil “Frida” es la de que el colegio Enrique C. Rébsamen, de la CDMX, es propiedad de Norberto Rivera Carrera y que por esto y más acudió poco después de presentarse el sismo.

Alias, que el arzobispo tenía en ese colegio sus cajas fuertes y que le ordenó al secretario de Marina secrecía y retirar a los rescatistas japoneses para que nadie más se enterara de sus riqueza económica.

Si bien esa versión y muchas más están en el terreno de la factibilidad, lo cierto es que a partir de verdades parciales se construyen historias falsas con hechos inciertos, para el paladar de los fanáticos del morbo.

Para mal, recontradicho estaba aquí, se distraen las tareas sobre lo más importante que es la atención a los damnificados, la reconstrucción en general…

Lástima que a la par de las multitudinarias muestras de solidaridad social para ayudar a los necesitados, al cobijo de las redes sociales se multipliquen las “Fridas” que en poco o nada contribuyen al objetivo central.

 

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