La Semana Santa es algo de lo poco que queda de las glorias pasadas de Cuernavaca. Por cuatro días, la ciudad se llena de turistas que vagan por las calles en traje de baño y shorts, que rentan casas con albercas y salen a restaurantes y bares.
  Por un instante, la ciudad de las albercas y el descanso cobra vida, pero tan pronto como llega el Domingo de Pascua, volvemos a nuestra triste realidad. Cuernavaca necesita reinventarse para poder ser atractiva no solo en estas fechas sino durante todo el año.
La ciudad se planeó en una época cuando las familias eran mucho más numerosas y el sueño de la clase media era tener una casa grande y alejada de la ciudad. Hoy ese anhelo ha cambiado. Las familias jóvenes quieren vivir en un entorno urbano aunque sus casas sean pequeñas y, por lo mismo, necesitan espacios públicos de calidad, donde puedan hacer ejercicio y pasear a sus perros.
De esto último es de lo que quisiera hablar con más detalle. Cuando las grandes colonias de Cuernavaca se diseñaron, por ejemplo, Rancho Cortés, Las Palmas, Vista Hermosa, El empleado, los perros no ocupaban el sitio que hoy tienen dentro de las familias. La historia de amistad entre canes y humanos es larguísima, aproximadamente unos 15 mil años. Sin embargo, es muy probable que hoy, más que en ningún otro momento de la historia, la estimación por los perros haya aumentado sobremanera. Este cambio social, aparentemente insignificante y sin relación con lo urbano, en realidad tiene un gran impacto en la ciudad.
 
Las personas buscan lugares donde puedan salir a caminar con sus perros, incluso cambian de lugar de destino,  si éste no ofrece facilidades para que éstos los acompañen. Esto es tan claro que, en los últimos años, han surgido cientos de hoteles y restaurantes donde se aceptan mascotas.   

Sin embargo, Cuernavaca ha quedado completamente excluida de este fenómeno, pues no tiene banquetas y, sin éstas, la gente simplemente no puede salir a pasear con su perro.
Otro fenómeno social reciente y también con impacto sobre las expectativas que se tienen sobre una ciudad es hacer ejercicio. Hoy hay más gimnasios que nunca y eso se debe a la importancia que ha tomado el deporte en la sociedad.
Así que salir a correr, tener espacio para andar en bicicleta, parques donde hacer estiramientos y  ejercicio, son una necesidad que la gente busca satisfacer en el sitio que visita. Venir a Cuernavaca, donde no hay calles para correr ni parques para ejercitarse, lo hace mucho menos atractiva que otros sitios donde sí existen, por ejemplo, Valle de Bravo.
Así que si queremos que en Cuernavaca todos los fines de semana sean como Semana Santa, necesitamos satisfacer estas dos necesidades modernas: ser una ciudad donde la gente pueda pasear con sus perros y  hacer ejercicio. Ambas cosas dependen de que existan banquetas de calidad.

Por: Vera Sisniega /  www.verasisniega.org

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