En las últimas semanas hemos visto cómo dos grupos dentro del ayuntamiento se disputan el control del Sistema de Agua y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC).  Por un lado, están los regidores del Partido Acción Nacional (PAN) y uno del Partido de la Revolución Democrática (PRD) junto con la síndico municipal y, por el otro, el alcalde Cuauhtémoc Blanco.
El pleito comenzó con la destitución de Roberto Yáñez del ayuntamiento de Cuernavaca. Casi al mismo tiempo que el alcalde Blanco despedía al secretario Yáñez, también presentaba una denuncia contra el director del SAPAC, Alessandro Innocenzi,  y los hermanos Yáñez.
El presidente municipal acusó a estos personajes de desviar 50 millones de pesos a través de la venta de medidores en las oficinas de SAPAC, sin que ese dinero ingresara a la contabilidad de la institución; además de la contratación irregular de empresas de cobranza.
Casi diez días después, la junta de gobierno de SAPAC, la cual preside el alcalde e integran varios regidores, destituyó a Innocenzi y nombró a  José Pérez Torres como encargado de despacho. Sin embargo, 17 días después, el 26 de agosto, la junta de gobierno de SAPAC sesionó sin la presencia de Cuauhtémoc Blanco, de noche,  y nombró a un nuevo director llamado José Casas González.
El alcalde y su equipo consideraron ilegal este nombramiento y denunciaron a Casas por usurpación de funciones. Por su parte, el grupo contrario denunció a José Pérez por lo mismo y, con ayuda de Nuevo Grupo Sindical, le impidieron la entrada a las oficinas de SAPAC.
Unos días después, el 1 de septiembre, la policía detuvo a José Casas por usurpación de funciones. Al día siguiente salió libre y se declaró “preso político del alcalde Cuauhtémoc Blanco”. La síndico y los regidores que lo habían nombrado lo ratificaron en el puesto.
Más allá de quien posea la facultad jurídica de nombrar al director de SAPAC, que todo indica es el presidente municipal, lo que realmente llama la atención en esta historia es la lucha burda por el poder sin ningún contenido de por medio.  En estas semanas de dimes y diretes ninguno de los grupos ha puesto a consideración de los ciudadanos el perfil de su candidato ni ha expuesto las razones por las que uno es mejor que el otro. Todo se ha reducido a luchar por r la facultad de nombrarlo.  
Tampoco se han mostrado los proyectos que cada uno tiene para el organismo ni las estrategias en las que han pensado para revertir su crisis económica. Y mucho menos han hablado sobre las medidas que proponen para desaparecer la corrupción dentro del organismo.
Sin embargo, el SAPAC no es ni de unos ni de otros sino de la ciudad. El organismo operador de agua es una institución que le pertenece a Cuernavaca y cuya salud es crucial para garantizar el abasto de agua del presente y del futuro.
Por eso, si de verdad a alguno de los dos grupos en pugna les interesa el bien de la ciudad, lo mejor para salir de este enredo, que solo contribuye al deterioro del SAPAC, es poner a concurso público la plaza de director.
Es increíble que, situado en la misma zona metropolitana donde está el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), el SAPAC se encuentre en un estado tan lamentable. Por eso, el ayuntamiento de la mano con el IMTA podría generar las bases de la convocatoria para fichar al mejor cuadro para dirigir SAPAC.  Cuernavaca se merece un buen organismo operador de agua, no se vale que se lo peleen como si fuera un botín y no un bien estratégico de la ciudad.

Por: Vera Sisniega /  www.verasisniega.org

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