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La mayor parte de los adultos mayores en nuestro país no cuenta con una pensión. Esto provoca que vivan en la precariedad o que el resto de la familia tenga que ayudarles impactando, por ejemplo, en la calidad  de la educación de las nuevas generaciones. Además, al aumentar la esperanza de vida, los ahorros, si es que los hubiera, deben rendir durante mucho más tiempo.
Con ese tipo de problemas en mente y con la simple idea de que las personas puedan tener una vejez más agradable se establecieron, en 1965 en Inglaterra y en 1989 en Estados Unidos, las hipotecas inversas. Un mecanismo que también funciona en Australia, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Japón, Noruega y Suecia.
 Una hipoteca inversa es un producto financiero diseñado para las personas de la tercera edad que son propietarias de una vivienda. Al contratar el producto, el beneficiario recibe un préstamo dejando como garantía su inmueble.
“El capital prestado puede ser dispuesto de tres formas diferentes: una sola suma de dinero, una línea de crédito o mediante pagos periódicos durante un periodo limitado de tiempo o durante toda la vida (renta temporal o renta vitalicia).
“El propietario puede continuar habitando en la vivienda hasta su fallecimiento, momento en el que los herederos pueden optar por pagar el préstamo y recuperar el inmueble o bien no hacerlo, en cuyo caso el acreedor ejecutará la garantía (adjudicar o vender el inmueble) para pagar la deuda y, en caso de remanente, entregarlo a los herederos.”
“En este tipo de hipoteca no se necesitan requisitos de ingreso o historial crediticio dado que el pago se garantiza solamente con el valor de la casa que el pensionista ya posee.” (Fuente: http://www.dineroenimagen.com/2014-06-03/38212)
Las hipotecas inversas todavía no se ofrecen en México: la ausencia de reformas legales para su funcionamiento así como la desorganización de la banca para prestar este servicio impiden que este mecanismo, que podría cambiarle la vida a miles de personas, aún no opere en nuestro país.
Lo que se puede interpretar de este enredo es que ni por el lado del sector bancario ni por el del gobierno las hipotecas inversas han sido una prioridad. Solo el Estado de México las contempla en su legislación.
Valdría la pena que el tema se empezara a analizar e impulsar en Morelos. Nuestra entidad, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), ocupa el tercer lugar en el proceso de envejecimiento poblacional del país.  En el año 2010, en la entidad, había 25 adultos mayores por cada cien jóvenes, 27 en 2013 y para el 2030 se estima que serán  aproximadamente 47 adultos mayores por cada centenar de jóvenes. (Fuente:http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Proyecciones/Cuadernos/17_Cu... )          
Con estas proyecciones en mente, generar políticas públicas para este sector de la población es una prioridad. El envejecimiento poblacional trae retos en diferentes áreas como los servicios de salud y, en general, en la economía.
Una manera de empezar desde ahora a atender a este sector es impulsando a las hipotecas inversas.

Por:  Vera Sisniega /  www.verasisniega.org