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Esta semana el Banco Mundial dio a conocer los resultados del estudio Doing Buissness in Mexico 2016. Éste informe mide la facilidad para abrir una empresa en los 32 estados del país y se presenta cada dos años.
En esta ocasión, Morelos mejoró su calificación respecto al 2014, pero sigue dentro de las diez entidades del país donde es más difícil abrir un negocio. El estado más complicado para un emprendedor es Oaxaca, el más fácil Aguascalientes.
Respecto a la medición anterior, Morelos disminuyó la dificultad para registrar una propiedad y el cumplimiento de un contrato mercantil. Sin embargo, sigue estancado en la facilidad para obtener un permiso de construcción. Cuernavaca es la séptima ciudad del país donde más difícil es lograr una licencia de construcción, se requieren  17 trámites y 79  días. En cambio en Colima un permiso de construcción solo tarda 12 días y solo hay ocho trámites que cumplir.
Una de las virtudes del estudio del Banco Mundial es que recopila las mejores prácticas implementadas en las ciudades y estados del país. Así que también es una compilación de recomendaciones y propuestas para facilitar la apertura de negocios y así generar más empleos.
En ese sentido, Doing Buissness es un plan de trabajo para los regidores de desarrollo económico, obras, servicios públicos así como para todas las áreas de mejora regulatoria. Con solo estudiar el documento, todo funcionario público relacionado con estos temas podrá hacerse de propuestas concretas para trascender y mejorar la vida de sus ciudades.
Aquí un resumen de las principales propuestas que podrían aplicarse en Cuernavaca:
Eliminar el trámite de licencia de funcionamiento para los negocios de bajo riesgo. Es decir, todos los giros que están dentro del catálogo SARE (Sistema de Apertura Rápida de Negocios). “Para las actividades de bajo riesgo, no debería ser necesaria una licencia de funcionamiento, y las inspecciones deberían ser posteriores a su inicio. México podría seguir el ejemplo de España, que implementó la ‘declaración responsable’ en todo su territorio: el emprendedor presenta una comunicación previa ante las autoridades que le permite iniciar su actividad sin necesidad de obtener una licencia, dejando que la administración realice las tareas de verificación a posteriori.”
Clasificar el tipo de construcciones de acuerdo a su dimensión y solicitar requisitos diferentes para cada tipo de construcción. “Otra manera de optimizar los controles de calidad es distinguir desde un principio a las construcciones simples y menos riesgosas, de aquellas que requieren más documentación y mayor tiempo de revisión. Para cumplir este objetivo, debería existir un catálogo de riesgos de acuerdo al uso, el tamaño y la ubicación de la construcción.”
“En México, solo 11 ciudades tienen este tipo de clasificación, pero economías como Canadá́, la Republica de Corea y el Reino Unido ya hacen uso generalizado de estos catálogos desde 2005. El catalogó de riesgos también podría simplificar los requisitos medioambientales, viales, de salubridad y de protección civil para las construcciones de menor impacto. “
“Colombia estableció́ desde 2009 un sistema con el que las estructuras de bajo y medio riesgo cuentan con un proceso de autorización más sencillo y sin la necesidad de estudios medioambientales, de bomberos o de tráfico. En México, Celaya eliminó un dictamen de impacto vial, Guadalajara un dictamen de protección civil y, a través de ejercicios similares —pero sin tener un catálogo establecido—, Puebla suprimió́ la necesidad de autorización del cuerpo de bomberos y Mérida una evaluación de impacto ambiental.”

Por: Vera Sisniega / www.verasisniega.org