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Esta semana circuló en redes sociales un artículo que habla del saqueo a las arcas del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio Cuernavaca (Sapac). De acuerdo con la publicación, en los últimos seis meses los hermanos Yáñez retiraron 160 millones de pesos en efectivo del sistema.
Más allá de si la información es cierta, lo publicado reitera lo que llevamos mucho tiempo sabiendo; que Sapac se utiliza como caja chica. Por ejemplo, se cuenta que, cada semana, durante el gobierno de Garrigós, su hermano pasaba al organismo operador del agua por dos millones de pesos en efectivo. 
Sin embargo, la evidencia mayor del descontrol financiero de Sapac es Sapac mismo. Por falta de dinero para inversión, 60% del agua de Cuernavaca se pierde en fugas. ¿Cuánto dinero que podría invertirse en reparar fugas se fuga?
Hay políticas contra la corrupción que son muy complicadas y requieren un montón de adecuaciones, pero en cambio hay otras que son sencillas. La simple acción de dejar de aceptar pagos en efectivo en las oficinas de Sapac podría disminuir el saqueo. Si alguien requiere pagar el agua en efectivo que lo haga directamente en el banco. 
A principios de año, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó el estudio “Reducción de uso de efectivo e inclusión financiera en México”. En este documento se muestran  las consecuencias negativas de la utilización de efectivo en la economía y cómo México va retrasado en bancarización.  
“Alrededor del mundo el uso de efectivo es cada vez menos relevante frente a las tarjetas de crédito y las transferencias electrónicas. De acuerdo con datos de MasterCard, entre 2008 y 2012, el número de transacciones realizadas con dinero en efectivo como porcentaje del total de las compras globales pasó de 42.2% a 38.3%. 
“Por otro lado, el uso de tarjetas y otros medios pasó de 48% a 54% en el mismo periodo. La adopción de nuevos medios de pago tiene como condiciones precursoras la inclusión financiera, así como la infraestructura tecnológica y de telecomunicaciones.
“En México, el dinero en efectivo sigue siendo el medio de pago más utilizado. De acuerdo con datos de MasterCard, 96% del total de las transacciones se hacen en efectivo. Los costos de tener una economía tan dependiente del uso del efectivo están relacionados con el anonimato que ofrece y requiere del sistema financiero formal para operar.
“El efectivo facilita la informalidad, la corrupción, el crimen y restringe las posibilidades de desarrollar plataformas de intercambio electrónico para empresas. Todo esto genera pérdidas de eficiencia, reduce el crecimiento, no abona a la inclusión financiera y deteriora los ingresos fiscales.”
Una de las recomendaciones del IMCO para disminuir la circulación de efectivo es justamente que el gobierno ponga el ejemplo: “Los tres órdenes de gobierno deben poner el ejemplo y reducir al máximo el uso de efectivo. Utilizar medios de pago electrónicos y transferencias bancarias permite conocer el origen y destino de los recursos públicos. El conocimiento de los flujos de dinero es necesario para facilitar la rendición de cuentas. El pago a proveedores, las compras públicas, la obra pública y el pago de nóminas deberían ser realizados de manera obligatoria por medios electrónicos.”
 A la propuesta del IMCO, hay que agregarle la prohibición de aceptar en oficinas públicas el pago en efectivo de servicios, multas, derechos, recargos, etcétera. En Cuernavaca si queremos contar con un buen servicio de agua potable y dejar de perder 60% del líquido a causa de las fugas, hay que empezar por dejar de pagar el agua con papel moneda. Cuando se deje de fugar el efectivo se dejará de fugar el agua. 

Opinión
Vera Sisniega
www.verasisniega.org