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Los ciudadanos que no se resignan a vivir bajo el imperio de la corrupción impulsaron la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, una estructura con una serie de mecanismos que busca extirpar del sistema político la apropiación de recursos públicos. Su construcción no ha sido fácil, los partidos nunca lo quisieron, pero tuvieron que aceptarlo y ahora tratan de boicotearlo. 

Parte de lo aprobado por los legisladores implica que, a nivel estatal, el esquema sea replicado. Es decir, que se cree un comité ciudadano anticorrupción que coordine al sistema y que ponga en la misma sintonía a todas las instituciones que deben pelear contra la corrupción.  

Para constituir un consejo ciudadano sin cuotas partidistas –pues la historia reciente muestra que cada nueva institución ciudadana termina cooptada por los partidos- se ideó un esquema donde un grupo de ciudadanos elige, a su vez, a otro. Se llama comité de selección. Este órgano será integrado por nueve ciudadanos seleccionados por el congreso.

Ayer, justamente, los diputados morelenses entrevistaron a los aspirantes a formar parte de este comité. Las entrevistas se pudieron seguir en línea lo que me permitió observar lo siguiente:

Los diputados locales copiaron el esquema que se siguió el Senado de la República al  entrevistar a los candidatos sin entender para qué lo hacían. Conocer personalmente a los aspirantes implica detectar rasgos de personalidad que puedan ser perjudiciales o benéficos para la encomienda, además de poder discutir a detalle las propuestas de trabajo. 

Sin embargo, en Morelos eso no ocurrió. Los diputados no tenían claro cuál era el perfil de las personas óptimas para este comité y esto quedó evidenciado por las pocas preguntas que se les hicieron y por la superficialidad en los cuestionamientos hechos.  

Este es uno de los problemas que padecemos en todo  el país: las reformas federales, que deben replicarse estatalmente, se copian pero sin entender el sentido y lo peor, sin compartir el objetivo. 

Por ejemplo, parte esencial de estas comparecencias es que se fijen criterios objetivos para evaluar a los candidatos. Para ello es fundamental que al menos algunas preguntas sean las mismas para todos los aspirantes pues solo así se puede comparar las respuestas, lo cual no ocurrió. 

Es muy probable que el congreso decida hoy quiénes serán los seleccionados. Ojalá no vayan a nombrar al despistado que dijo que sometería al visto bueno de los diputados a los candidatos al comité de participación, pues queda claro que no entiende mucho del sentido del comité de selección. 

El diputado Escamilla puso el dedo en la llaga, la principal característica que debe tener un integrante del comité de selección es resistir las presiones del poder. Así que hay que estar atentos para que quienes integrarán este espacio sean los más aptos y no alfiles de quien sabe quién. Hay buenos candidatos, ojalá los diputados estén a su altura.

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os ciudadanos que no se resignan a vivir bajo el imperio de la corrupción impulsaron la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, una estructura con una serie de mecanismos que busca extirpar del sistema político la apropiación de recursos públicos. Su construcción no ha sido fácil, los partidos nunca lo quisieron, pero tuvieron que aceptarlo y ahora tratan de boicotearlo. 

Parte de lo aprobado por los legisladores implica que, a nivel estatal, el esquema sea replicado. Es decir, que se cree un comité ciudadano anticorrupción que coordine al sistema y que ponga en la misma sintonía a todas las instituciones que deben pelear contra la corrupción.  

Para constituir un consejo ciudadano sin cuotas partidistas –pues la historia reciente muestra que cada nueva institución ciudadana termina cooptada por los partidos- se ideó un esquema donde un grupo de ciudadanos elige, a su vez, a otro. Se llama comité de selección. Este órgano será integrado por nueve ciudadanos seleccionados por el congreso.

Ayer, justamente, los diputados morelenses entrevistaron a los aspirantes a formar parte de este comité. Las entrevistas se pudieron seguir en línea lo que me permitió observar lo siguiente:

Los diputados locales copiaron el esquema que se siguió el Senado de la República al  entrevistar a los candidatos sin entender para qué lo hacían. Conocer personalmente a los aspirantes implica detectar rasgos de personalidad que puedan ser perjudiciales o benéficos para la encomienda, además de poder discutir a detalle las propuestas de trabajo. 

Sin embargo, en Morelos eso no ocurrió. Los diputados no tenían claro cuál era el perfil de las personas óptimas para este comité y esto quedó evidenciado por las pocas preguntas que se les hicieron y por la superficialidad en los cuestionamientos hechos.  

Este es uno de los problemas que padecemos en todo  el país: las reformas federales, que deben replicarse estatalmente, se copian pero sin entender el sentido y lo peor, sin compartir el objetivo. 

Por ejemplo, parte esencial de estas comparecencias es que se fijen criterios objetivos para evaluar a los candidatos. Para ello es fundamental que al menos algunas preguntas sean las mismas para todos los aspirantes pues solo así se puede comparar las respuestas, lo cual no ocurrió. 

Es muy probable que el congreso decida hoy quiénes serán los seleccionados. Ojalá no vayan a nombrar al despistado que dijo que sometería al visto bueno de los diputados a los candidatos al comité de participación, pues queda claro que no entiende mucho del sentido del comité de selección. 

El diputado Escamilla puso el dedo en la llaga, la principal característica que debe tener un integrante del comité de selección es resistir las presiones del poder. Así que hay que estar atentos para que quienes integrarán este espacio sean los más aptos y no alfiles de quien sabe quién. Hay buenos candidatos, ojalá los diputados estén a su altura.

Opinión
Vera Sisniega
www.verasisniega.org