La semana pasada, en este espacio, hablé sobre el peligro que representan los anuncios espectaculares en las azoteas de los edificios y, sobre todo, del posible impacto durante los temblores. Los datos indican que varios de los edificios derrumbados en la Ciudad de México cargaban con este sobrepeso mientras que, en Cuernavaca, la torre Latina tenía una antena cuyo efecto es similar al de un espectacular sobre un techo.  
Los reglamentos de anuncios, tanto el de la Ciudad de México como el de Cuernavaca, prohiben este tipo de edificaciones debido, justamente, a que afectan la estructura de los edificios,  agregando un peso para el que la construcción no fue diseñada. Sin embargo, tanto en la capital del país como en la de Morelos, lo que impera en la materia es una total impunidad.
Lo anterior no solo genera riesgos innecesarios para los habitantes sino una completa anarquía visual que afecta tanto la calidad de vida como la competitividad de las ciudades. Cuernavaca padece de contaminación visual y, al parecer, el problema  es tan grave que ni lo reconocemos.
No obstante, gracias al Centro de Investigación Morelos Rinde Cuentas que solicitó la información al ayuntamiento de Cuernavaca, hoy sabemos que en el municipio hay 218 anuncios espectaculares con licencia. Sin embargo, un simple recorrido por las calles de la ciudad nos deja claro que hay muchos más.  
Por ejemplo, en el archivo del Ayuntamiento están registrados 17 espectaculares con licencia en la autopista, pero si uno la transita verá muchísimos más. En un breve recorrido desde la entrada de la ciudad hasta plaza Galerías, encontré 50 espectaculares.  
Otro caso es la avenida Zapata que, en el padrón del ayuntamiento, aparece con  siete espectaculares y en realidad hay 33, incluyendo los de dos vistas.  
 Si bien todos los anuncios espectaculares generan más daños que beneficios, lo que ya de por sí debería llevar a eliminarlos por completo, los que no tienen licencia son aún peores porque no le retribuyen ni un peso a la ciudad.
Cada tres años en víspera de las elecciones aparecen nuevos espectaculares que los candidatos contratan sin tomar en cuenta si es un espacio publicitario autorizado o no. Una manera de evitar lo anterior sería que la autoridad electoral no justificara el gasto en publicidad en anuncios ilegales.
Otra manera sería que el ayuntamiento sancionara tanto al dueño del anuncio como a quien se anuncia, algo que está considerado en el reglamento. Esto debería aplicar para los candidatos y para todos los que están ocupando los anuncios sin licencia o que no estén al corriente en sus pagos.
Por ejemplo, de acuerdo con la información proporcionada por el ayuntamiento, 13 anuncios espectaculares, seis de ellos en puentes peatonales, no han pagado su licencia de funcionamiento desde 2014. Es decir, que en realidad operan sin licencia de funcionamiento, lo que significa que la autoridad podría retirarlos de inmediato.
Otros 20 espectaculares no pagan la licencia correspondiente desde el 2015 mientras que 169 no lo hacen desde el 2016. Es decir que solo 16 han pagado este año su licencia. ¡Y ya estamos casi en noviembre!
El ayuntamiento de Cuernavaca, que se encuentra en crisis económica permanente, debería invertir en aplicar el reglamento de anuncios y, con ello, generar mayores ingresos y bienestar para la ciudad. Aplicar el reglamento representa ganar-ganar, gana Cuernavaca y gana el ayuntamiento.

Por: Vera Sisniega / www.verasisniega.org