Uno. Rinde cuentas y transparenta el presupuesto que se le entrega.  Los diversos representantes populares (legisladores federales, estatales, regidores, síndicos) tienen varios recursos, además de su salario. En cada caso es distinto, pero por lo general tienen dinero para apoyar a la comunidad y para contratar personal. Un represente democrático explica a qué destina cada peso de ese dinero y los resultados que se obtienen con esa inversión.
Dos. No ocupa recursos públicos para actividades partidistas, ni para alimentar clientelas electorales. No engaña diciendo que regala cuando lo paga con dinero público. Tampoco ocupa la pobreza e ignorancia de la gente para su beneficio político.  
Tres. Entrega informes de trabajo por escrito y los publica.  A partir de que la ley limitó a los días previos y posteriores a un informe de trabajo la publicidad de los funcionarios, todos empezaron a decir que hacían informe. Sin embargo, para que un informe sea tal debe ser por escrito y público, se debe poder consultar en Internet y ser un documento con datos y no solo discurso.
Cuatro. Respeta la ley. Aunque todos dicen que lo hacen en la práctica son pocos los que realmente creen en este concepto. Un ejemplo cercano es que ninguno de los diputados locales y federales que han hecho publicidad por su informe, respetaron los días que marca la ley. Todos dejaron sus caras y nombres por mucho más tiempo del permitido. Incluso, hay un regidor que pasándose la prohibición por el arco del triunfo se puso a felicitar por las fiestas navideñas con su nombre y foto en camiones de la ciudad. Así que un representante popular democrático cree en el sentido de la ley.
Cinco. No engaña a las personas prometiéndoles que hará acciones que no son parte de su función. En México, como es poco conocido el trabajo de los legisladores, es común que ellos mismos prometan acciones que no son de su competencia como construir un puente o pavimentar una calle. En vez de esto, un representante popular democrático le habla con franqueza a sus electores sobre lo que realmente es de su competencia.
Seis. Hace públicas sus iniciativas y puedan ser consultadas en línea. Algunas veces nos llegamos a enterar por los medios de las iniciativas que presentan, pero rara vez tenemos acceso a ellas. Por eso un representante popular democrático comunica sus propuestas y pone a disposición de la ciudadanía los documentos.
Siete. Hace público el sentido de sus votos y explica las razones. Normalmente es un misterio las causas que llevan a un diputado a votar en cierto sentido, también para saber cómo votó un representante es necesario hacer una investigación. Un representante popular democrático activamente comunica el sentido de su voto y sus razones.   
Ocho. Ocupa redes sociales como un canal de diálogo con la ciudadanía y no como un espacio comercial. Para ello publica información de calidad que permita la discusión ciudadana.
Nueve. Vota de acuerdo a sus convicciones y no por línea partidista. ¿De qué sirve tener tantos representantes populares si van a votar cómo lo diga su coordinador? Frecuentemente los intereses partidistas están en confrontados con el interés general, un representante popular democrático ocupa el poder de su voto para defender el interés ciudadano con independencia del interés que pueda tener su partido o grupo político.
Diez. No le teme al cambio y está a favor de la innovación. Un representante popular democrático es ante todo un defensor del cambio y no del statu quo.
¿Alguno de los actuales gobernantes, diputados, regidores, presidentes de partidios políticos, alcaldes, etcétera califica como un representante popular democrático? Hay que tomar nota, ya falta poco para el 2018.

Por: Vera Sisniega /  www.verasisniega.org

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