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Este fin de semana, las redes sociales se poblaron de banderas nacionales. Cientos de usuarios, en apoyo al país y en contra de las amenazas e intimidaciones de Donald Trump, cambiaron sus perfiles por la bandera de México o el escudo nacional.
Por supuesto, los políticos fueron los primeros en hacerlo. Diputados, senadores, alcaldes, secretarios de estado, etcétera, se pusieron más nacionalistas que en septiembre y, rápidamente, sustituyeron su mejor sonrisa por los símbolos patrios. Ese es justamente el tipo de actos que adora nuestra clase política, aquellos que te permiten aparentar que haces algo sin hacer nada.
Sin embargo, en estos momentos, cuando el país tiene que replantearse su relación con Estados Unidos y de alguna manera con el resto del mundo, los políticos de los tres niveles de gobierno podrían hacer algo. Por ejemplo, los diputados locales podrían legislar para que las frutas y verduras que se consumen en Morelos tengan que decir claramente en dónde fueron sembradas.
Tal vez, como nunca antes en la historia, comemos frutas y verduras que cruzaron mares para llegar a nosotros. Lo triste es que no lo sabemos. Cuando uno va al súper o al mercado, se entera del precio de los productos pero no de su origen.
Eso no pasa en otros lados. Por ejemplo, en Europa y en Estados Unidos, además de los precios, las frutas y verduras muestran dónde fueron sembradas.
Esa acción  tan simple ha permitido a esos países proteger e incentivar el consumo local. Comer productos de la región tiene un gran impacto ambiental y económico. Es tan importante que incluso, hoy en día, no hay mayor orgullo para un restaurante que decir que los alimentos que ocupa son locales.
En Morelos se ha hecho un esfuerzo para promover el consumo local. Ese es el objetivo del programa Orgullo Morelos o el mercado verde de la secretaría de Desarrollo Sustentable en el parque Chapultepec.
Sin embargo, el tema se podría llevar un poco más lejos y convertirlo en ley. A reserva de un estudio legal más exhaustivo, es muy probable que el congreso local pueda reglamentar la obligación de los vendedores para que informen a los consumidores sobre el origen de sus productos agrícolas.
Esto le daría la posibilidad a los morelenses de comprar productos sembrados en el estado y en México, además de generar identidad y una conexión más sólida entre el campo y la ciudad.
Con un sencillo cambio legal, los diputados morelenses pueden fortalecer los derechos de los consumidores, la identidad, la conciencia sobre el consumo local y, por si fuera poco, marcar un precedente a nivel nacional. Hoy México necesita este tipo de esfuerzos que, desde todos los rincones del país, se sumen para fortalecer el mercado interno y la cohesión social.
Si a los diputados locales esta propuesta no les gusta, entonces ¿qué acciones tienen contempladas  para protegernos de Trump?

Por: Vera Sisniega /  www.verasisniega.org