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Muy a menudo los medios se confunden con los fines. Por ejemplo, el sentido del Ayuntamiento es que las calles y los servicios públicos funcionen y las oficinas municipales solo sean un medio para lograrlo. Sin embargo, desde hace mucho, confundimos el medio con el fin y, en vez de que los funcionarios pasen varias horas de su jornada en las calles, no salen de sus oficinas. 
Hace tanto que olvidamos el sentido del Ayuntamiento que ya ni los ciudadanos ni los servidores públicos se extrañan de no trabajar en la calle. Lo más que llega la ciudadanía a reclamar es que los candidatos nunca vuelvan tras ganar una elección. 
La consecuencia es que las calles están llenas de problemas que podrían resolverse fácilmente. Ejemplos: una banqueta rota, una coladera abierta, un coche abandonado, luminarias descompuestas, un tronco seco, etc.  
Obviamente, hay trabajo burocrático que no puede desaparecer, pero el palacio municipal jamás debería reemplazar la labor directa en el espacio público. En la mayoría de los Ayuntamientos y delegaciones es lo que sucede. 
Sin embargo, en algunos lugares se han empezado a buscar soluciones para este problema. El caso más famoso es el de la delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México que creó la figura del city manager. 
De acuerdo con la delegada Xóchitl Gálvez, la función del city manager es  “estar en la calle, y cerca de los vecinos y no detrás de un escritorio o haciendo política. Lo que hace es que se recoja la basura a tiempo, que el alumbrado público funcione adecuadamente, que no haya baches, que en caso de una emergencia la Protección Civil funcione”.
Hace unas semanas, en Cuernavaca desató polémica la creación de un nuevo puesto en la administración municipal llamado “Secretaría técnica de la presidencia municipal”, que la prensa nombró como “la vicepresidencia”. De acuerdo con el Ayuntamiento, el secretario técnico tendrá competencia en materia de seguridad, finanzas, coordinación de las diferentes secretarías, etc. No obstante, quienes critican la creación de esta secretaría consideran que su verdadera finalidad es darle facultades a José Manuel Sanz, representante deportivo de Cuauhtémoc Blanco, para gobernar en nombre del alcalde. 
Más allá de personalizar la discusión o centrarnos en lo que no queremos, valdría la pena utilizar esta discusión para plantear nuevas figuras que hagan que la ciudad funcione mejor. Por ejemplo, la creación de un city manager para Cuernavaca. 
En Cuernavaca nos urge que haya un funcionario de alto nivel dedicado a recorrer las calles y a resolver problemas que parecen sencillos, pero que nadie atiende. Necesitamos alguien cuya jornada laboral transcurra en las colonias de la ciudad y no detrás de un escritorio en el palacio municipal. 
Los regidores deberían propiciar esta discusión e impulsar la creación de esta figura. Además, mientras se logra su implementación, ellos mismos podrían cumplir la función de recorrer las calles y resolver problemas en el espacio público. Solo necesitarían una pequeña cuadrilla del Ayuntamiento que los acompañara. 
La administración municipal está llena de áreas de oportunidad que permitirían al Ayuntamiento cumplir mejor con su objetivo. Hay que ser creativos y retomar modelos que están funcionando en otros lados. 

Por: Vera Sisniega / www.verasisniega.org