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Solo basta con circular por el libramiento de Cuernavaca para comprobar la importancia del mercado de las bodas en Morelos. Hay espectaculares de jardines, haciendas, maquillistas, salones de belleza, fotógrafos, etcétera. 
A pesar de la crisis de seguridad, los habitantes de la ciudad de México y su zona metropolitana siguen casándose en el estado. Sin embargo, como en muchos otras industrias, los empresarios del sector se las arreglan como pueden, pues el gobierno hace muy poco para potenciar estos nichos. 
No hay una industria articulada de las bodas en Cuernavaca y esa es justamente una labor que debería desarrollar el gobierno. Si consultamos en Google “casarse en Cuernavaca”,  seis de  los diez resultados que aparecen en la primera página se refieren a trámites gubernamentales y solo cuatro a jardines y sitios para eventos. 
En cambio, si uno busca bodas en San Miguel de Allende aparecen fotos y enlaces a lugares donde realizar tu boda. De inmediato se antoja. 
Otra diferencia es que mientras allá existe la Asociación de Organizadores de Bodas de San Miguel de Allende en Morelos no hay ninguna agrupación de este tipo. Tampoco se han desarrollado estudios sobre la dimensión económica de este sector y sus necesidades, es más, ni siquiera hay estadísticas del mercado de las bodas en Morelos. 
En cambio –y aunque las comparaciones son odiosas-, en San Miguel sí tienen claro la dimensión de este mercado. De acuerdo con la asociación de bodas local  anualmente llegan alrededor de 40 mil 600 visitantes a San Miguel que son invitados de alguna boda y “el gasto promedio de cada persona es de tres mil pesos, por lo que consideramos que mínimamente se capta una derrama económica de 124 millones de pesos”.
“A todo mundo le llega el beneficio. Por supuesto, al organizador, al recinto, hoteles, restaurantes, bares, centros nocturnos, tiendas de artesanías, centros de belleza, florerías, spa, balnearios, meseros, empresas que rentan equipo de sonido, banquetes.” (http://www.elfinanciero.com.mx/archivo/san-miguel-de-allende-aprovecha-e...)
En un diagnóstico sobre la situación del segmento turístico de bodas y romance en México, realizado por la empresa Mexico Wed a petición de la Secretaría de Turismo, se recomienda a los sitios que quieran incentivar este mercado a desarrollar productos diferenciados y especializados para hacer frente a la competencia nacional e internacional. 
En ese sentido, lo primero que Morelos podría hacer es crear un sitio web específico que concentre toda la información que alguien necesita si se quiere casar aquí. Otra de las recomendaciones es unificar y simplificar los trámites legales para casarse por lo civil. Además de otros productos como las callejoneadas de San Miguel.
En aquel pueblo guanajuatense del que tanto hemos hablado se organizan callejoneadas, donde los novios caminan con sus invitados por las calles del pueblo. También participa un grupo musical. Además los habitantes de San Miguel les aplauden y les lanza flores. En cambio cuando alguien se casa en la catedral de Cuernavaca, por ejemplo, al salir se encuentra con una calle sucia y llena de coches.
La situación geográfica de Morelos nos convierte naturalmente en un destino para casarse, pero podríamos aprovecharlo mucho más. Seguramente, quienes se dedican a la industria tienen montones de ideas que los gobiernos deberían escuchar. El mercado de romance necesita imaginación y creatividad para florecer. 
 

Por:  Vera Sisniega  / www.verasisniega.org