Estimado José Huber Abarca Román, director de vialidad de la ciudad:
En días pasados leí que, como director de vialidad de Cuernavaca, impulsa  un proyecto para promover la utilización de puentes peatonales e incluso la construcción de nuevos. Al respecto me gustaría señalarle que los expertos internacionales en movilidad, urbanismo y seguridad vial desaconsejan esta infraestructura por los siguientes motivos: 
Primero. Los puentes peatonales son un monumento a la cultura del automóvil. Un vestigio del urbanismo del siglo pasado que puso en el centro de la vida citadina al auto en lugar de a las personas. Los puentes peatonales se popularizaron como método para evitarle al automóvil reducir la velocidad por tener que darle el paso al peatón y se vendieron como fórmula para proteger al transeúnte. Por esa razón, en la mayor parte del mundo ya no existen y mucho menos se construyen. 
Segundo. Los puentes peatonales refuerzan la cosmovisión clasista de la ciudad donde quien tiene más dinero merece más privilegios. Mientras que a los transeúntes se les obliga a realizar un esfuerzo adicional, tanto físico como en el tiempo invertido (cruzar la calle a través de un puente peatonal requiere cuatro veces más tiempo que hacerlo a nivel de piso) a los automovilistas se les permite circular libremente, sin necesidad de ceder el paso a quien camina. 
Tercero. Los puentes peatonales no ayudan a la ecología, pues entre más comodidades se implementan para los automovilistas, más se promueve la utilización del coche. A quienes no lo usan habría que premiarlos por no contaminar en vez de castigarlos.  
Cuarto. Los puentes peatonales son una infraestructura discriminatoria, pues no son aptos para todos. Las personas que utilizan silla de ruedas o tiene movilidad limitada o empujan una carriola no pueden utilizarlos y, en consecuencia, no hacen uso de la calle. 
Quinto. No hay evidencia científica que compruebe que la utilización de los puentes disminuye el número de atropellamientos. La doctora Martha Hijar, experta en seguridad vial, documentó que el 70 por ciento de los atropellamientos en la ciudad de México ocurren a menos de 300 metros de un puente peatonal. 
La alternativa a los puentes son los cruces peatonales. Es decir, pintar pasos cebra y poner semáforos para transeúntes. En vez de pensar en construir nuevos puentes peatonales, habría que invertir en pasos adecuados para los transeúntes. Por ejemplo, es sorprendente que afuera del jardín Borda, un punto turístico tan importante, no exista un paso peatonal seguro para que los turistas crucen la avenida Morelos sin verse en la necesidad de torear a los coches. 

Estimado director, una ciudad humana es la que piensa antes que nada en los débiles en vez de privilegiar al fuerte; es la que propicia la convivencia entre los vecinos que no usan auto, que piensa en todos en vez de en unos cuantos. 

Usted puede ayudar a recuperar la calidad de vida de Cuernavaca contribuyendo a que haya menos coches y más peatones. Usted puede salvar vidas construyendo pasos peatonales y evitando atropellamientos. Qué gran oportunidad tiene. 
Finalmente, aprovecho este espacio para comentarle que desde hace varias semanas los vecinos de la curva de la calle Álvaro Obregón, entre el callejón Borda y la calle 20 de noviembre, en el centro histórico, solicitaron por escrito al alcalde la colocación de topes, señalización y un semáforo en dicha calle, pues con frecuencia hay accidentes. Ojala pudiera atenderse está lógica solicitud.

Opinión
vera sisniega

 

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