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La culpa, en un principio, la tuvo  Felipe Calderón. Desesperado por repuntar en las encuestas, el candidato panista recurrió a una propuesta populista para congraciarse con la clase media: eliminar el impuesto anual sobre la tenencia de un coche. Al llegar a la presidencia, Calderón cumplió su palabra y lo eliminó.  
Sin embargo, en realidad, la mayor parte de lo recaudado por este concepto iba  para  las arcas de los gobiernos estatales. Así que al gobierno federal no le afectaba mucho su desaparición. 
El problema fue que esta ola populista impactó a nivel local y los gobernadores empezaron a copiar la propuesta.  Fue por esto que en Morelos, a pesar de la necesidad de mayor presupuesto, se terminó eliminando la tenencia en el 2012.   
Esto convirtió a nuestra entidad en un paraíso fiscal para los ricos, pues quienes viven y circulan en la ciudad de México y tienen coches caros, para evadir el pago de la tenencia, empezaron a emplacar en Morelos. Así fue como el estado se convirtió en la tierra de los  Ferrari. 
De acuerdo con una investigación de la organización ciudadana Mexicanos Contra la Corrupción, en los últimos 10 años en el país se han vendido 600 Ferraris, de los cuales, el 62 por ciento está registrado y emplacado en Morelos. ¿Cuándo fue la última vez que usted recuerda haber visto alguno de estos vehículos en las calles del estado? Probablemente fue hace mucho o nunca, pues sus dueños los emplacan aquí pero no viven en Morelos. 
Mexicanos Contra la Corrupción comprobó que, por ejemplo, en una privada de casas de interés social en Xochitepec,  están registrados  16 automóviles de lujo. Es decir, en teoría, los propietarios de coches cuyo valor suma casi 57 millones de pesos viven en casas que cuestan menos de 500 mil pesos. Obviamente esto es falso. 
Entre uno de los supuestos habitantes de la privada de Xochitepec está el actual procurador general de la república, Raúl Cervantes, quien es dueño de un Ferrari con valor de casi cuatro millones de pesos, pero que no tiene dinero para pagar los impuestos que le corresponderían. 
Dolorosamente, Morelos se ha convertido en cómplice de un fraude millonario. De acuerdo con fuentes del gobierno de la Ciudad de México, citadas por Mexicanos Contra la Corrupción, las pérdidas por coches emplacados aquí, pero que circulan en el antiguo Distrito Federal, es de entre mil y dos mil millones de pesos anuales. 
En la Ciudad de México los coches con un valor superior a los 250 mil pesos pagan tenencia. Es decir, que ese impuesto solo se cobra a quienes tienen mayor capacidad económica, lo que permite que se le retenga dinero a quienes más recursos económicos poseen en beneficio de los menos favorecidos. Es decir que el dinero no se lo están robando al gobierno sino a los pobres que necesitan de los apoyos gubernamentales para salir adelante. 
Además de la contradicción política que significa beneficiar un sistema social que fomenta la desigualdad, esta política también tiene un impacto sobre las finanzas de Morelos. Por ejemplo, en el estudio territorial que hizo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre nuestro estado y que se presentó hace unos meses, la organización recomendó que se implementara nuevamente la tenencia. “Mejorar la recaudación de recursos propios… Además podría explorar la posibilidad de restituir el impuesto sobre la tenencia y el uso de vehículos para incrementar la recaudación de ingresos propios…” 
 Yo no sé usted, estimado lector, pero no quisiera ser cómplice del fraude que los habitantes más acaudalados de la capital del país cometen contra su ciudad así que, por ellos y por nosotros, lo mejor sería restituir la tenencia. Por lo menos, habría que empezar por homologar nuestras normas con las de la Ciudad de México y que los autos que cuesten más de 250 mil pesos la paguen. 

Por Vera Sisniega

www.verasisniega.org