Uno de los problemas más chonchos del país es la distancia entre la norma y la sociedad. Es decir, las leyes se escriben con base en buenas teorías e, incluso, con buenas intenciones, pero no reflejan lo que la mayoría de la gente piensa. 
Por eso es tan difícil que la norma se cumpla, las personas se muestran indiferentes ante ésta y la sienten como algo lejano. No les dice nada sobre cómo vivir ni consideran que quienes escriben las leyes tengan la legitimidad requerida como para imponerle a los demás una norma que son los primeros en violar.  
El resultado es un país esquizofrénico en donde las leyes hablan de un tipo de sociedad y, en la práctica,  es otro el existente. Por ejemplo, a pesar de estar totalmente prohibida la venta de alcohol y cigarros a los menores, ésta es una práctica permanente. Resulta tan cotidiano que ya ni siquiera nos alarmamos ante su incumplimiento. 
Otro ejemplo es la corrupción. Por años la sociedad toleró el enriquecimiento de los gobernantes. El rosario de frases que describen la aceptación del enriquecimiento ilícito es inmenso: “que roben pero que dejen robar”, “que roben pero que no abusen”, “yo no me asusto pero se pasan”. 
Sin embargo, poco a poco, la gente ha dejado de ver normales los abusos de los políticos y ha empezado a levantar la voz. También entre los politólogos y los especialistas cada día crece el consenso acerca de que la corrupción es una de las mayores causas de la pobreza y la violencia en nuestro país. 
 El mejor ejemplo del cambio cultural que estamos viviendo en esta materia es la iniciativa ciudadana Ley Tres de Tres que, justamente, busca que la corrupción deje de ser una práctica aceptada y, por tanto, sin consecuencias legales.
En concreto, la propuesta consiste en presentar al Congreso de la Unión una iniciativa de ley general de responsabilidades de los servidores públicos, redactada por especialistas en la materia. No obstante, en mi opinión, la parte más llamativa de la propuesta es que la iniciativa se presentará respaldada por 120 mil ciudadanos.
Así, en vez de ser una más de las miles de iniciativas creadas en los pasillos del poder, esta propuesta de ley está formulada desde la sociedad civil y llegará al congreso con amplio conocimiento y respaldo ciudadano. La habitual brecha entre sociedad y norma disminuirá  y, en consecuencia, la ley tendrá una fuerte legitimidad que respaldará su cumplimiento. Como dijo hace unos días el politólogo Eduardo Buscaglia “Las pocas y más respetadas constituciones ‘políticas’ del planeta fueron redactadas por bases sociales unidas y no por políticos de carrera.”
Sin embargo, aunque hay millones de mexicanos indignados por la corrupción, éstos se encuentran dispersos y resulta difícil reunir estas 120 mil firmas. Por eso, es una gran noticia que hoy el Consejo Coordinador Empresarial de Morelos, encabezado por el activo Juan Pablo Rivera, invitará públicamente a la ciudadanía a sumarse a esta campaña. En la conferencia de prensa que darán los empresarios también estará presente Max Kaiser Aranda, director anticorrupción del Instituto Mexicano de Competitividad. 
Cada día hay un punto más cercano a ti para firmar la iniciativa ciudadana Ley Tres de Tres. En Cuernavaca puedes firmar en las oficinas del Consejo Coordinador Empresarial (Nogal 220, Col. El Vergel, CP 62400), en las oficinas de la Canaco (Av. José María Morelos 156, Col. Centro, CP 62000), en la sede de Coparmex (Nueva Inglaterra 512-B, Col. Lomas de Cortés, CP 66240), en Café Alondra (Hidalgo 22 Col. Centro, CP 62000) y en las oficinas de las organizaciones ciudadanas Centro Internacional de Estudios Estratégicos y Actualización (Privada de los Pinos 15, Col. Loma Bonita, CP 62115) y Acciona Transformando Caminos para SER y HACER A.C. (Priv. Cuesta Curva 15, Col. San Cristóbal, CP 62230). En Cuautla también puedes firmar en las oficinas de Jóvenes Creando Sonrisas (Charco 20, Col. Eusebio Jáuregui, CP 62755). 
No hay excusa, hay que hacer el esfuerzo de ir a firmar pues será un tiempo muy bien invertido. Si esta iniciativa se hace realidad, habrá menos pobreza y violencia en el país, ya que los gobernantes dejarán de robarse el presupuesto que debe utilizarse en el desarrollo de México. El país con el que soñamos está a una firma de distancia. ¡A firmar! 
 

Por: Vera Sisniega
www.verasisniega.org

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