No recuerdo el nombre del autor, pero el texto lo leí en una clase sobre el siglo XIX. Era una crónica de la sociedad mexicana tras la independencia y narraba cómo mientras las calles estaban en ruinas, detrás de las bardas las mansiones desbordaban lujos y riqueza.
A casi doscientos años de haber sido escrita, esta crónica podría ser contemporánea, pues en su gran mayoría las élites viven ajenas a lo que sucede a su alrededor, preocupadas solo por conservar sus bienes. Hay que ser justos, no solo las élites, las clases medias también están sumergidas en una indiferencia profunda hacia la vida más allá de las fronteras de su casa. En general es el egoísmo lo que priva en nuestra sociedad.
Por eso, los políticos son felices robe y robe pues ya saben que, mientras ellos saquean las arcas públicas, los ciudadanos andan en la luna de sus vidas privadas. Así que ni quien los moleste.
Sin embargo, a veces hay excepciones, y algunas personas oponen resistencia a la inercia del individualismo y emprenden por los demás. Todos ellos merecen reconocimiento y admiración, pues son pocos y lo hacen en un contexto bastante adverso.
Por ejemplo, el Centro de Investigación Morelos Rinde Cuentas es una organización fundada por empresarios y académicos de Morelos que inició sus trabajos el año pasado y que hoy, en medio del retroceso democrático en el que está sumergido Morelos, está dando la lucha por conocer el destino del dinero público y lograr que las instituciones funcionen para todos.
Los empresarios: Juan Cintrón, Jorge Romero, Aida Alanís, Justo Esquer, Ricardo Esponda, Javier Arozarena, Luis Martínez, Manuel Mateos, Juan Pablo Rivera y Lulú Doster y los académicos: Gustavo Rivera y Roberto Newell decidieron aportar su talento, tiempo, dinero y esfuerzo a este proyecto social.
Yo he tenido la fortuna de ser testigo y participar en el desarrollo de este primer año de trabajo. La verdad ha sido una de mis mejores experiencias profesionales. He trabajado con un grupo de personas comprometidas y sabias que han compartido su experiencia y conocimientos conmigo, además de respetar y darme libertad profesional.
 Ahora emprendo un nuevo proyecto de índole familiar y ya no seré parte del equipo operativo de Morelos Rinde Cuentas. Mi agradecimiento, admiración y reconocimiento a este grupo de ciudadanos ejemplares. A mis lectores, los invito a seguir el trabajo de Morelos Rinde Cuentas; una esperanza en medio de este entorno cínico y deprimido.

Por: Vera Sisniega /  www.verasisniega.org

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