El silbante mexicano César Arturo Ramos Palazuelos hizo su presentación en la Copa del Mundo Rusia 2018. La H. Comisión de Árbitros de la FIFA decidió delegar en su persona el partido Brasil contra Suiza, pertenecientes al Grupo E, celebrado en el Rostov Arena, ante 43 mil aficionados.

Siempre será un honor dirigir a los pentacampeones del orbe y existen varios antecedente de jueces aztecas que le han pitado a la “verde amarela” en Copas del Mundo. Mario Rubio les arbitró en España 82, contra Argentina, en aquel legendario partido en que expulsó a Maradona. Mi hermano Arturo Brizio lo hizo en Estados Unidos 94, el duelo que sostuvieron ante Camerún. Mientras que Felipe Ramos Rizo les pitó en Corea-Japón cuando jugaron contra Inglaterra, en donde le sacó la tarjeta roja a Ronaldinho. De modo que no será el cuarto nazareno mexicano en dirigir a Brasil en un Mundial.

Desde que me enteré de la agradable notica de su designación y al ser cuestionados por los medios de comunicación, me permití opinar que: “el nombre del juego se llama Neymar”, me explico. “Los problemas van a estar en donde se encuentre el astro amazónico, debe de cuidar que no lo maten a patadas, emplear el arbitraje preventivo. Igualmente debe estar muy atento a la no tan lejana posibilidad  de que Neymar simule haber recibido una falta, lo que podría pudrirle el partido, sobre todo en el caso de que esto ocurriera dentro del área penal”.

Sinceramente no sé quién haya sido el visor de su partido; pero, aparentemente no le aconsejó de manera adecuada. Por principio de cuentas de las 18 faltas que cometieron los suizos, diez se la hicieron a Neymar, lo que nos habla de que, una de dos: o no planeó bien el encuentro o no estuvo lo suficientemente concentrado para detectar lo que acabamos de comentarles.

Iniciando el partido sujetan a Neymar y él aplica, acertadamente, la ley de la ventaja, pero le faltó la cerecita del pastel: ¡Amonestar al infractor!, de haber procedido de esta manera, seguramente se hubiera echado el encuentro a la bolsa.

Desafortunadamente para él, también el gol de los suizos está viciado; toda vez que, cuando se ejecuta el tiro de esquina Steven Zuber, empuja al defensor brasileño Joao Miranda, por lo que se antojaba que hiciera una consulta en el video arbitraje para reconsiderar el dar por buena la anotación; pero no sucedió así.

En virtud de que el duelo quedó empatado, los brasileños se quejaron del trabajo de Arturito; ya que, también pedían una pena máxima a su favor que no fue concedida.

En mi opinión no pitó tan mal; sin embrago, su trabajo se volvió polémico y no estuvo acompañado por la buena fortuna.

Sus detractores afirman que “fue todo para él”, que su participación en la Copa del Mundo ha terminado… ojalá y se equivoquen.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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