No hay que ser muy analíticos para observar que las relaciones entre el próximo Presidente Municipal de Cuernavaca y el equipo del Gobierno Estatal son lejanas y entre sí, pareciera privan más agravios que coincidencias.

Esta historia no es la primera vez que se da entre un gobierno municipal de la Ciudad capital y el gobierno del estado; simplemente recordemos la relación entre Graco Ramírez y el entonces alcalde Cuauhtémoc Blanco o también las divergencias entre el entonces Presidente Municipal, Manuel Martínez y el ex Gobernador Marco Antonio Adame.

Públicas todas ellas y al mismo tiempo infructíferas, a la sociedad no le interesa qué instancia gubernamental resuelva los problemas; el gran reto que tienen todas las autoridades del estado es poderse coordinar para que ningún servicio deje de brindarse y que las ciudades siempre presenten avances en infraestructura y servicios básicos, por mencionar algunos.

Se pudieran hacer exhortos para propiciar entendimientos entre las autoridades, pero cuando priva la falta de voluntad política para dejar de lado las diferencias, nos refiere a un indicativo que los problemas podrían incrementarse, lo cual es condenable. El mensaje para los futuros gobernantes de morelos debe ser uno: entender que, ya siendo gobierno se necesita de la colaboración y el apoyo de todos.

Sin duda los tiempos, una vez pasado el torbellino de la Nueva Visión, invitan a establecer mesas de diálogo entre todas las esferas que tendrán mando los próximos tres y seis años; de lo contrario quienes más pudieran aprovechar los enconos son quienes no queremos queden impunes. Hablamos que necesitamos paz entre los morelenses para que se logre una justicia eficaz ante quienes tengan que responderle a Morelos.

No sabemos cuales son las razones que están minando las relaciones entre el Gobernador Blanco y el futuro Presidente Municipal de Cuernavaca, lo que si estamos claros es que el distanciamiento no ayudará en nada.

Si el Presidente Electo López Obrador ya envió un mensaje de pacificación para Morelos, quienes primero deben predicar con el ejemplo son las autoridades, empezando por Morena nacional con el equipo de Blanco y al mismo tiempo el equipo de Blanco con quien vaya a ser alcalde de Cuernavaca.

Que el mensaje tambien les llegue a los Diputados Locales; en sus plumas están depositadas grandes esperanzas de revertir diversas reformas que son legado de abusos y daños institucionales. Si la gente depositó su confianza en ustedes, es porque creyeron que podrían dar marcha atras o perfeccionar diversas reformas de las dos anteriores legislaturas; tienen en sus manos la oportunidad de dignificar un Poder Legislativo que ha sido lastimado y para lograrlo, el camino debe trazarse mediante una comunicación constructiva y que los acuerdos que puedan alcanzar, sean pactados con transparencia y una visión en la que todos nos podamos sentir incluidos.

El momento de la reconciliación no es una tarea que vaya a darse en automático; esperemos que los gobernantes no vean como una debilidad el buscar entendimientos con quienes en otro momento, los han ofendido.

Como pretexto de logros no alcanzados, la retórica del pleito ya no alcanza. Hoy más que núnca el gobierno estatal y los municipales deben quitarse la capa del ego y dejar atras las rencillas, porque lo que verdaderamente quiere la sociedad morelense son resultados concretos y no más pleitos entre políticos.

 

Por: Guillermo Amerena Betancourt

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