La capacidad de retención y expresión oral entre niños y jóvenes mexicanos se ha debilitado por las lenguas artificiales o neolenguas, especialmente la cibernética. Aunque el idioma castellano es uno de los más ricos – tan solo el diccionario de la Real Academia Española contiene 88 mil palabras-, los jóvenes utilizan frecuentemente unos 300 términos y de estos al menos un 35% son groserías y emoticones.

El lenguaje en redes sociales ha afectado principalmente a sintónimos, antónimos, verbos y adjetivos. No es de extrañar que las lecturas de muchos de ellos sean simplificadas, advierte Victoria Gutiérrez Cárdenasprofesora de lenguaje y comunicación, del Instituto Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, en entrevista con El Heraldo de México.

“Ha disminuido la cantidad de palabras o la variedad que utilizan. Ya se había visto hace cada diez años y cada vez es menos. Varios factores uno de ellos son las redes sociales, la comunicación es instantánea, uno necesita decir mucho con poco, mientras menos palabras tenga mi vocabulario mientras más abreviaciones, imágenes y emojis agregue, es mejor y más instantánea la comunicación.

Por otro lado, las series de televisión y las caricaturas ya tampoco emplean un vocabulario muy amplio, antes buscaban incluir un vocabulario amplio y ligar las aventuras de los personajes con hechos históricos o situaciones de la cultura en general, eso también ha ido disminuyendo”.

 

 

 

 

El 59% de los jóvenes mexicanos lee por gusto. La mayoría de los adolescentes pasa la cuarta parte del día conectados a Internet, según la Encuesta Nacional sobre Consumo de Medios Digitales y Lectura (2019). Sin embargo, las lecturas juveniles han menguado su complejidad.

“Los libros para jóvenes y para niños que si bien ayudan a ampliar el vocabulario, con este deseo de ventas editoriales también se ha buscado simplificar más el vocabulario. Eso ha repercutido en que los estudiantes, los niños y adolescentes vayan ampliando la complejidad de sus lecturas se queden en un mismo nivel y que cuando se les enfrente a un libro con una mayor complejidad en el vocabulario o en la manera en como está redactado y estructurado ellos se sientan frustrados y prefieran dejar de lado la lectura”, añadió la catedrática.

 

El confinamiento al que obliga la pandemia mundial de Coronavirus puede convertirse en una etapa valiosa para enriquecer el intelecto juvenil mediante la lectura. Crear conciencia entre los muchachos sobre la importancia de usar las neolenguas, sin perder el bagaje de conocimiento en la lengua española, será la clave para la supervivencia del idioma.

“El lenguaje que se utiliza en redes sociales, no considero que sea malo, si se puede hacer una distinción entre el lenguaje comunicacional (digital), pero en la comunicación oral, académica, cultural sea tenga un lenguaje más rico. Lo que tendríamos que pensar es que en la manera en que nosotros despertamos esa curiosidad y motivación para conocer su lengua y abrazarla con cariño y darse cuenta que nos enriquece, el conocer el vocabulario abre nuestro mundo y la posibilidad de expresarnos con los demás y nos demos a entender”, finalizó.

POR ADRIANA LUNA