Cuernavaca, Morelos.- La Ex hacienda de Buenavista, al norte de Cuernavaca, envuelve una interesante historia y de manera indirecta ha sido parte de la historia de Morelos desde la llegada de los españoles y la conformación de la Nueva España, hasta la época actual como sede de la 24/a. Zona Militar. El predio de lo que hoy es la Zona Militar fue parte de las tierras pertenecientes a un supuesto cacique, que la historia lo ubica como el dueño de gran parte del territorio morelense, que luego de la Conquista por la Corona Española, las fértiles tierras pasaron al dominio de Hernán Cortés. A principios del siglo XVII, cuando surgen las unidades productivas a las que se les llamó haciendas, Hernán Cortés utilizó el inmueble como monasterio para los franciscanos, y agregó una iglesia para evangelizar; pero tiempo después se trasladaron a Santa María Ahuacatitlán. Posteriormente, la Hacienda Buenavista se convirtió en un ingenio azucarero, ya que se pretendía aprovechar la cercanía con Tetela de Monte donde se cosechaba caña, y se adaptaron las instalaciones con la maquinaria y se construyó el chacuaco que hoy luce prácticamente entero, en el ala norte del inmueble. Una vez que se concluyó la construcción del ingenio, el clima fresco no favoreció la obtención de azúcar, razón por la que se reubicó toda la maquinaria en la Hacienda de Tlaltenango y posteriormente a la de Atlacomulco. Hasta el año 1796 se levantó la prohibición de destilar aguardiente en la Nueva España, por lo cual las haciendas quedaron en condiciones de utilizar los subproductos del proceso, y la de Buenavista se dedicó a la producción de alcohol. Al adquirir la Hacienda Buenavista, la familia Diez de Sollano empezó la producción de aguardiente de caña, teniendo gran fama por su calidad y generando más de 3 mil 520 barriles, lo que la valió una mención honorífica en la exposición internacional de París en 1889. El aguardiente era vendido principalmente en las haciendas de Morelos y Puebla. La actividad económica de la Hacienda Buenavista entró en crisis ante la caída del precio del aguardiente en 1903, por lo que la familia instaló una maquina genovesa para producir papel, por poco tiempo, ya que al paso de unos años tanto las herramientas para la destilación y fabricación de papel quedaron abandonadas en una de sus galeras. Para 1910, las instalaciones de la hacienda fueron empleadas por la familia para labores de beneficencia, hasta 1913 cuando los Diez de Sollano abandonaron sus propiedades y se exiliaron en España. Después de esto, Buenavista lucía deteriorada por el abandono y se piensa que el inmueble sufrió más afectaciones al ser ocupado por las fuerzas revolucionarias en la etapa última de la Revolución Mexicana. Buenavista renació debido a la división del territorio nacional en zonas militares; en 1929 se designó a Morelos como la 18a Jefatura de Operaciones Militares, que en 1935 se cambia a la 24/a. Zona Militar con cuartel general. Para 1937, el predio fue expropiado para la Escuela Primaria “Hijos del Ejército”, y en 1950 se realiza la compra de los terrenos de Buenavista por 340 mil 367 pesos con 85 centavos. A partir de que el inmueble queda bajo control del Ejército Mexicano, se interviene para dar funcionalidad del cuartel general de zona, respetando la originalidad de sus acabados. El sismo del 19 de septiembre del 2017 afectó severamente el edificio principal, con el Salón “Leandro Valle” y el comedor. Las labores de reconstrucción culminaron y la obra de restauración restituyó la capacidad estructural de la edificación, respetando los elementos que constituyeron originalmente el inmueble. Por: Guillermo Tapia [email protected]


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