1.

Hay libros que conmueven por el desgarro desde el que nacen. Son textos cuyas palabras se clavan en el corazón y la memoria de manera indeleble. Como estas publicaciones nacen desde lo más profundo del alma humana y la verdad desnuda, no admiten revisión crítica, ni académica. Son volúmenes que generan en cambio, una empatía tan única, que paradójicamente no son aptos para cualquier lector. 

La potencia de este tipo de publicaciones deriva de una conjugación sagrada: amor y muerte. Las dos variables que atraviesan todas y cada una de las dimensiones de nuestras vidas. Lo más irónico es que estos libros nacen de manera involuntaria, surgen de la necesidad de trascender el dolor y no de la necesidad de ser escritor o escritora. Tal es el caso de AMARLOS SIEMPRE: MI VIDA DESPUÉS DE SU MUERTE, de Maricarmen Rivero (edición propia, que debería convertirse en titulo de catalogo de alguna editorial de prestigio), que se presentará el sábado 26 de octubre en la Sala Manuel M. Ponce, del Jardín Borda, a las 12 del día.

2.

Conocí a la autora hace poco más de dos años, nos presentó Elena de Hoyos quien conoce las tragedias de ambas; en el caso de Maricarmen, la partida de sus amados hijos Federico y Leonora. En el mío la de mi adorado Diego. Brutales accidentes de automóvil. Barbaridades que pulverizan un sinfín de cosas. Hechos inenarrables que transforman el día a día. De por vida. 

No estamos preparados para la manera en la que se hace presente la muerte nunca, pero menos en el caso de los hijos. Eso lo dice Maricarmen en su libro: sabemos que vamos a desaparecer, que estamos de paso, pero cuando nos toca despedirnos de un hijo nos convertimos en sobrevivientes. En personas valientes. En personas obligadas a encontrar estrategias para aminorar la herida, para darle el valor específico a lo que sí tenemos, para agradecer lo que nos queda y valorarlo porque es prueba de algo que está más allá de toda explicación. A eso algunos le llaman pulsión de vida, otros Alma o Consciencia Universal. Los creyentes católicos le llaman Dios. 

Lo que sigue después de un duelo tan descomunal es la vida como contrapartida. Eso que se va colando de mil maneras a través de lo sensible. Lo apunta Maricarmen de manera contundente en el título de su libro: “Mi vida después de su muerte”. 

3.

Libros sobre como sobrellevar los duelos hay muchos, la Kubler Ross es consulta obligada, los tanatólogos tienen su biblioteca especial, los budistas la suya, los católicos nos consuelan con la existencia de un más allá en el que nuestros seres queridos están mejor. Incluso nos dicen que ellos desde allá nos protegen. Y no faltan los libros de autoayuda que le regalan a una, buscando que la palabra, la siempre sanadora palabra alivie, porque existimos en términos de lenguaje amoroso. 

Además están los cariños de la gente, desde los que evaden el tema para no lastimarnos, hasta los que recuerdan a nuestros muertos y los traen a la vida-palabra con cariño, con rituales, con imágenes. Gracias Tina, gracias Susana.

Por nuestra parte, nosotras, las madres que tenemos que vivir de un modo que no es natural, vamos encontrando nuestras propias herramientas para sobrevivirlos y sólo nosotras entendemos de qué se trata esa palabra tan de moda: “RESILIENCIA”.  

El libro de Maricarmen narra su biografía, le da a cada hecho vivido un peso específico. Es un libro de despedidas pero también de agradecimientos a cada amanecer. En el sentido más literal del término, es un libro sobre el sentido de la vida (Víktor Frankl incluido). Habla de una práctica espiritual honesta que a en pos de la serenidad. Asegura que con el tiempo el llanto limpia y sana. 

Es un libro que honra a sus amados hijos siendo mejor persona porque ayuda. El libro de Maricarmen Rivero es material de salud y no de depresión, es propuesta de aprendizaje y de compañía. Es abrazo Y es consuelo inteligente. Es un texto sobre “dolor de hijo”, pero también sirve para enfrentar otros duelos que obligadamente viviremos. Porque: ¿qué es la vida, sino una cadena de constantes pérdidas que se acomodan no como uno quiere, sino como el destino dispone? FIN

 

María helena gonzález
helenagonzalezcultura@gmail.com