Cuando ocurre un temblor, la población suele entrar en pánico y surgen diversos mitos: desde que los origina la luna llena, ocurren cuando el cielo está aborregado e incluso que se repiten constantemente durante el mes de septiembre, entre otros.

Luis Quintar Robles, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, explica los detalles desde el punto de vista científico.

“Quiero dejar en claro que los fenómenos inherentes al interior de la Tierra nada tienen que ver con fenómenos atmosféricos o cualquier otro”.

Así el investigador desmiente el mito, y asegura que los sismos ocurren a lo largo de todo el año y son frecuentes; “actualmente, se reporta mayor sismicidad porque tenemos más capacidad de detección”, y por esa razón las personas piensan que ocurren con mayor frecuencia. 

De acuerdo con las estadísticas de sismicidad a lo largo del año, se identifica que en el mes de septiembre no aumenta la sismicidad. 

Estos fenómenos son más constantes cuando ocurre un sismo de mayor magnitud porque se dan varias réplicas. 

“Esos son los momentos cuando aumentan y puede ser en cualquier época del año”, señala.

Por ejemplo, después del terremoto ocurrido el 7 de septiembre del 2017 en Chiapas, hubo un aumento en la sismicidad detectada en el Valle de México.

“La sismicidad ocurre en cualquier momento bajo cualquier circunstancia, y es al azar en el tiempo y el espacio. Por ello, debemos estar preparados, vigilar la seguridad en las construcciones y en la correcta aplicación de los simulacros coordinados por Protección Civil”, menciona Quintanar Robles.

El investigador concluye que sólo se trata de mitos y que no es imposible predecir con exactitud en qué día, hora y lugar ocurrirá un sismo, por ello se recomienda a las personas saber que medidas de protección seguir para evitar accidentes y omitir difundir información falsa para no crear pánico en la sociedad.