A la inseguridad y la violencia no sólo se les puede combatir con balas; eso equivale a atacar nomás los efectos. Contra las causas están los programas y las obras sociales. Es el caso de Jiutepec, sustituidas por el Ayuntamiento que encabeza Rafael Reyes Reyes más de tres mil 500 luminarias de la red de alumbrado público, recuperados ocho espacios públicos para la sana convivencia de la comunidad y puesto a funcionar en horario ampliado el 83% de los centros de salud, todo ello en el marco del programa “Jiutepec por la Paz”. Con estos y otros datos Reyes recibió en el municipio vecino a Carlos Alberto Thompson, el coordinador de la Guardia Nacional que recién destacó ahí sesenta elementos. Ubicado en medio del ojo del huracán, flanqueada por la actividad frenética de criminales de Cuernavaca, Temixco y Emiliano Zapata, la municipalidad de Jiutepec ha vivido condiciones complicadas que en junio y julio de 2018 se expresaron con dos mil 124 llamadas de auxilio hechas por la población contra mil 881 durante el mismo lapso de 2018, es decir, casi 350 emergencias menos… DE visita en Cuernavaca para inaugurar un centro de apoyo a habitantes de colonias marginales, René Bejarano (nombre completo: René Juvenal Bejarano Martínez), líder del Movimiento Nacional por la Esperanza, aprovechó para echarle tierra a la sopa de Rosario Robles Berlanga. Hizo lo esperado por la gente: gritar que la ex secretaria de Desarrollo Social de Enrique Peña Nieto debe pagar por todas las “tropelías” en las que incurrió. Dicho de la manera en la que coinciden nueve de cada diez mexicanos: que pague con cárcel sus tropelías. Ello a pesar del antecedente del “Señor de las Ligas” y su relación con la Robles y el ex novio de ésta, Carlos Ahumada Kurtz, en el escándalo por el soborno a Bejarano por el argentino Ahumada entregándole un fajo de dólares atado con ligas en marzo de 2004. Dicho sea relativamente reivindicado por el tiempo, en Morelos pocos saben que las gestiones políticas de Bejarano han sido clave para la obtención de recursos federales con los que los Agustines Alonso Mendoza y Alonso Gutiérrez están significados como los alcaldes de Yautepec que históricamente han hecho más obra pública en el municipio de Los Plateados… EL Reglamento de Tránsito supuestamente en vigor, ordena que los motociclistas circulen con chalecos y que sobre éstos así como en la parte trasera de los cascos lleven impresos los números de las placas. El mismo ordenamiento prohíbe la actividad de franeleros y vendedores de chácharas en los cruceros, establece como obligatorios los rótulos en las motocicletas y motonetas de franquicias y otros tipos de negocios que hacen servicio a domicilio; prohíbe a comerciantes o franeleros poner en la vía pública sillas u otros estorbos para apartar lugares de estacionamiento, advierte a los peatones que sólo deben cruzar las calles en los sitios para ello señalados, que los minusválidos y los menores de ocho años sean apoyados “por personas aptas” y los automovilistas les cedan el paso, pero que a su vez los peatones respeten los señalamientos de vialidad y usen los puentes elevados para cruzar; ordena que el personal de talleres y otros establecimientos dedicados a reparar vehículos automotores no lo hagan en la calle, excepto en casos de emergencia pero colocando señales de advertencia; sanciona a automovilistas que se estacionan a tres metros de las tomas de agua para incendio (¿cuáles?) o demasiado cerca de los camiones de bomberos cuando éstos se hallen trabajando. Total, prohíbe mucho de lo que sucede y seguirá ocurriendo. Porque ni modo que los policías de tránsito se pongan a corretear a los “franeleros” que se ganan la vida en los cruceros, o que multen a los peatones por no respetar el reglamento, y que por fin metan en cintura a taxistas y ruteros cafres, a conductores influyentes de vehículos particulares que portan “charolas” de prensa y de dependencias de gobierno. Aprobado en agosto de 2014, de ese reglamento de tránsito el Ayuntamiento de Cuernavaca aseguró que sería aplicado a partir de 2015. Que se recuerde, no fue derogado, así que se trata de un ordenamiento vigente pero utópico, ciertamente necesario para la movilidad de la ciudad, imposible de ponerlo en práctica de forma total pero sí de una manera parcial y realista, como el instrumento que los cuernavacences no tenemos para al menos paliar la anarquía y fortalecer la funcionalidad… (Me leen mañana). 

José Manuel Pérez Durán
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