Poco tiempo tiene ya el Congreso del Estado para elegir a quien será el responsable del órgano fiscalizador del propio Poder Legislativo, quien durará en el cargo ocho años. En menos de 13 días, los diputados deben elegir al titular del órgano fiscalizador.
La importancia del cargo es que es el responsable de cuidar la trasparencia de los fondos públicos en el gobierno del estado y los municipios del mismo, posición que fue ocupada por un incondicional del Ejecutivo en el sexenio anterior.
Siendo un cargo técnico, deberá de ser también un cargo político, pues deberá cuidar que las situaciones políticas le permitan encontrar la verdad en la rendición de cuentas.
Pero, para que entendamos, nos preguntamos: ¿Qué son la transparencia y la rendición de cuentas? De acuerdo con Castillo, la principal diferencia entre la transparencia y la rendición de cuentas es que la transparencia es una parte de la rendición de cuentas, pues mientras que transparentar significa que la información se encuentra publicada en una vitrina a la vista de todos, la rendición de cuentas va más allá́, es un proceso que tiene una metodología obligatoria para el manejo y administración del erario, y su incumplimiento conllevará a un castigo.
Transparencia significa que las razones de toda decisión gubernamental y administrativa, así como los costos y recursos comprometidos en la aplicación de esa decisión, son accesibles, claros y se comunican al público en general. (International Budget Project) Ugalde define a la rendición de cuentas como: “La obligación permanente de los mandatarios o agentes para informar a sus mandantes, o principales, de los actos que llevan a cabo como resultado de una delegación de autoridad, que se realiza mediante el contrato formal o informal y que implica sanciones en caso de incumplimiento. (Rendición de cuentas y democracia...)”.
Otras definiciones, según el Harper Collins Dictionary of American Government and Politics, son: “Las respuestas que deben proveerse a la máxima autoridad legal u organizacional” y “Obligación para mantener verazmente los registros de propiedad, documentos y fondos”.
Bajo otra perspectiva, rendición de cuentas significa que el jefe (ciudadanos) le pide a sus empleados (funcionarios e instituciones gubernamentales) cuentas de los gastos (presupuesto). Y todos los comprobantes de gastos podrán ser examinados en cualquier momento por el jefe (transparencia).
Instituciones y servidores públicos responsables.
Cabe destacar que, además de un correcto manejo financiero, no debe olvidarse que las instituciones y servidores públicos deberán ser evaluados por sus decisiones administrativas y gubernamentales. Es decir, no porque exista un manejo contable, se indica la correcta toma de decisiones.
Como podemos ver, primero tendrían los diputados que entender bien el concepto, para elegir a quien, en nombre de todos, vigilará que el uso de los recursos públicos se lleve a cabo de manera correcta.
Y para que sea más claro, existen varios tipos de rendición de cuentas:
De acuerdo con la clasificación de Romzek y Dubnik, existen diferentes tipos de rendición de cuentas según el grado y la fuente de control. Las fuentes de control pueden ser internas o externas, dependiendo de si la evaluación es hecha por alguien dentro o fuera de las instituciones gubernamentales. Mientras que los grados de control son cuatro: jerárquico, legal, profesional y político.
En los grados jerárquico y legal existe un escrutinio de alto nivel, por un lado el grado jerárquico se manifiesta cuando existe un jefe al cual deberán rendírsele cuentas y, en lo cual existe una subordinación, se deben acatar órdenes y procedimientos. Por otro lado, en el grado legal, la responsabilidad para la rendición de cuentas se encuentra en las leyes, en la Constitución o en los reglamentos, y son obligaciones contractuales que se derivan fuera de las oficinas de los servidores públicos.
En cambio, el escrutinio es menor cuando la rendición de cuentas es de tipo profesional o político. El primero de ellos significa la responsabilidad que tiene cada uno de los funcionarios públicos por el simple hecho de serlo. Mientras que en el político, la rendición de cuentas se ejecuta a discreción, escogiendo cómo responder a las demandas, dependiendo de la situación y los reclamantes de dicha información.
Pero, además, es necesario analizar la clase de respuesta organizacional (Kearns) a la cual se enfrentarán los servidores públicos, ya sea de forma táctica o estratégica. Es decir, si los agentes dan una respuesta reactiva a un requerimiento legal, o dan una respuesta proactiva como anticipación de ciertas situaciones.
Existen ya 29 aspirantes registrados en el Congreso para de ellos definir al nuevo titular de la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF), y lo hará en un plazo no mayor a que termine el mes.
¿Habrá dentro de los aspirantes quien entienda estos conceptos?, ¿o entre los diputados?, ¿o también entre los que critican antes de saber?
Esperemos una buena decisión, donde se dé prioridad al conocimiento y ética profesional sobre lo político en beneficio de todos. ¿No cree usted?

Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin


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