Esta columna no trata de la novela ochentera “Cuna de Lobos”, pero dada la crisis, nada mal nos caería el control férreo y la operancia de Doña Catalina Creel…
El viernes pasado se suscitó un hecho: en la bajada de Av. Emiliano Zapata estaba un bache o alcantarilla dañada de grandes dimensiones que reducía a un carril la vialidad, por lo que un grupo de personas, dejó un recado al Presidente Municipal de Cuernavaca, haciendo alusión a la expresión del Alcalde Villalobos, sobre las tangas y pidiendo creativamente que remediara el problema.
El Alcalde, después de hacerse viral ese bache y otros más al grado de hacerse nota nacional, denunció que hay personas que “le inyectan”, en redes sociales “para denostar la función de los funcionarios públicos”, para “mal informar”, “pagar publicaciones que logren mayores alcances” y que “se van con todo”.
Y aquí debemos ir al origen del problema, que el Presidente Municipal de Cuernavaca tiene…
Si el problema como pareciera interpretar el Señor Villalobos, es la forma que la gente demanda mejores servicios o hacen crítica en redes, la respuesta inicial sería que nada, ni nadie que comienza llegando a la presidencia municipal de una Ciudad Capital, sin experiencia probada y sin hacer campaña puede decretar que lo tomen en serio sin antes ganarselo y nadie puede ganarse de la sociedad su buen juicio, si no se ejemplifica con el honor de representarlos.
Vayamos por partes: si un funcionario público se comunica con sus representados con ejemplos erróneos, poco estudiados, con un lenguaje inadecuado e irrespetuoso, lo normal es que la gente va a exigirle al gobernante rigor en su trabajo, le responderá con el mismo maltrato y el nulo respeto. Es decir, cada gobernante escribe el guión, de su propia Cuna de Lobos.
Quien funja cargo público, debe estar consciente de las vulnerabilidades en su persona y en su familia; el escrutinio público se incrementa con las redes sociales por lo que todo personaje público debe ser cuidadoso/estudioso de sus expresiones, de las implicaciones al comunicar y sobre todo, ser en extremo tolerante frente a la crítica a las mismas.
Pareciera que alguien vendió la idea a Antonio Villalobos, que buscara subir contenidos a sus redes sociales para que la gente lo percibiera como “gente de barrio”, “amigo de la colonia”, “dicharachero” y hasta “entrón”.
Eso pudiera funcionar con perfiles políticos o empresariales que han tenido otro tipo de trayectoria, que han sido reconocidos por méritos propios y por ende, lo que necesitan es romper con esa imagen seria y profesional, para que la gente conozca su otra faceta, más coloquial, humana y cercana.
Gobernar Cuernavaca, no es idear activaciones en facebook que “justifiquen chamba”, peor aún, abusar de la foto del trabajo partidario cuando a la gente no le importa qué partido político resuelve los servicios por los que paga impuestos; la sociedad demanda talento en la administración pública, operación y rumbo profesional para resolver problemas.
Quien asesoró al Alcalde “hacerse el cool”, pasó por alto que primero está el dignificar la responsabilidad del cargo y ordenar el trabajo con resultados, de lo contrario siempre será orgánica la mofa en redes.
Si el Alcalde Villalobos es un convencido que el “trabajo mata grilla”, pues los resultados son el mejor remedio para su sentida queja.
Antes de cualquier respuesta el Alcalde debe pulsar y estudiar bien los temas, delinear prioridades e ir armando una narrativa sustentada de gobierno convincente; subir fotos en chanclas trapeando el zócalo, comiendo en Mcdonald´s, comprando en un oxxo o planchando ropa, no remedia la inseguridad y el descuido de Cuernavaca, esos si, como problemas reales.
Un gobernante profesional debe ser constante mensajero de valores y conciliador de equilibrios en todas sus acciones; deberá huir de ser el actor principal de su propia Cuerna de Lobos.

Guillermo Amerena Betancourt
amerenaguillermo@gmail.com