En la quinta de Chimalacatlán de la colonia Reforma vivieron sucesivamente los gobernadores Armando León Bejarano Valadez, Lauro Ortega Martínez, Antonio Riva Palacio López, los Jorges Carrillo Olea, Morales Barud y García Rubí, Sergio Estrada Cajigal, Marco Antonio Adame Castillo y Graco Ramírez Garrido Abreu. Casa de Gobierno se le llamó de manera oficial pero sobre todo coloquialmente a lo largo de 36 años, hasta el sexenio anterior que le fue cambiado el nombre por el de Residencia Morelos y al Palacio de Gobierno le pusieron el de Casa Morelos. Pero ninguno de los dos remoquetes “pegó”. Formalmente Casa de Gobierno fue a partir de que Bejarano se la autocompró con dinero de la Tesorería Estatal, luego de su llegada a la gubernatura cuando poco antes la había adquirido como su residencia particular, pues jamás había residido en Morelos. Bejarano y Ortega no se podían ver ni en pintura. Mutuos sus rencores, en los mentideros políticos se decía que aquella enemistad se debía a que mientras el primero era gente del ex presidente Luis Echeverría Álvarez, quien después de darle el hueso jugoso de director general de Bebidas y Alimentos de la Secretaria de Salubridad lo mandó de “virrey” a Morelos, el segundo era totalmente antiecheverrista, tanto, que durante el sexenio del hasta hoy día vecino de San  Jerónimo Ortega se autoexilió en Canadá. Bien a bien la verdad no se supo; el hecho fue que, acusado penalmente por Ortega de haber evadido el impuesto por la venta de la quinta de Reforma, Bejarano se libró ir a prisión al menos por unos meses o semanas; alegó que el autor de la evasión fiscal era su contador apellidado Fanjón y, en un juego de valores entendidos, éste se echó la culpa y fue encarcelado. Ortega repartió su tiempo de gobernador entre la residencia oficial y su casa de Xochitepec, e igual se manejaría Graco en sus idas y venidas a la la CDMX. Contado todo esto a manera de anécdota para proponer que la Casa de Gobierno sea convertida en museo, es porque el actual gobernador no la habita, de modo que hoy en Morelos se puede hacer lo mismo que Andrés Manuel López Obrador, quien en noviembre pasado y en una de sus primeras acciones como Presidente convirtió la residencia oficial de Los Pinos en el Complejo Cultural Los Pinos, abriendo sus puertas a toda la gente. En Los Pinos vivieron los presidentes Lázaro Cárdenas del Río, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos,  Gustavo Díaz Ordaz,  Luis Echeverría Álvarez,  José López Portillo, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. En este sentido Morelos podría tomar el ejemplo de Zacatecas, donde la que fuera casa del gobernador hace años alberga el museo. Francisco Goitia, en la colonia Sierra de Alica, a 10 minutos a pie de la Catedral Basílica. Alojado en un edificio rodeado de bellos jardines, proyectado y construido por el arquitecto español Máximo de la Pedraja como Residencia Oficial de Gobernadores por encargo del entonces gobernador Leobardo Reinoso, fue inaugurado en 1948 y en 1962 destinado para hospedar a visitantes distinguidos y estudiantes de escasos recursos, además de oficinas públicas con el nombre de Casa del Pueblo. Finalmente, en 1978 el edificio propiedad del Gobierno del Estado por convenio con el Instituto Nacional de Bellas Artes fue acondicionado como museo, para exhibir permanentemente una selección de obras de los más prestigiados artistas plásticos originarios de Zacatecas que en conjunto representan cien años de producción de Arte Contemporáneo. Hecha la sugerencia aquí, de trocar en museo la Casa de Gobierno de Morelos, podría no cuajar, como por años ha sucedido con el   antiguo Hotel Moctezuma. Fue el cuartel de Zapata pero se halla reducido a la condición insultante de plaza de baratijas en el centro histórico de Cuernavaca. Contemporáneo su nacimiento al ferrocarril México-Cuernavaca cuando mucha gente comenzó a venir, la familia Hanson construyó el Moctezuma mientras su socio Ramón Oliveros montó una fábrica de ladrillos en el predio que años más tarde sería el hotel Casino de la Selva, enfrente de la luego creada por “paracaidistas” colonia Patios de la Estación. El Moctezuma tenía dos plantas y 34 habitaciones comunicadas por un pasillo donde el joven Emiliano Zapata, de cuyo deceso se están cumpliendo cien años, se tomó la foto que ha dado la vuelta al mundo… Aunque estrellados en el muro de la ignorancia, por propuestas no paramos los de Cuernavaca, planteado en el Diario de ayer por parte de la Fundación Instituto Palmira el propósito de habilitar un museo en el predio donde estuvo la casa finsemanera del general Lázaro Cárdenas del Río… (Me leen mañana).

 

José Manuel Pérez Durán
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