Con los negocios de “permisos provisionales para manejar” –así les dice la gente– pasa lo mismo que sucedió con el llamado “vino de Temixco”: todos sabían que eran marcas falsificadas –Bacardí, Presidente, etc.–, pero muchos lo compraban hasta que llegó la matazón masiva con mezcal de alcohol de metanol en diciembre de 1994. Apócrifos, los permisos de municipios de Guerrero son vendidos por montones en locales mayoritariamente ubicados en colonias populares. Ha sucedido por años, eso se sabe. En este sentido, la denuncia del secretario de Movilidad y Transporte de Morelos, Víctor Mercado Salgado, no necesita evidencias. Fue y es una situación en la que son personas regularmente de condición económica modesta las que compran los dichos permisos. Su costo es de ochenta pesos usualmente y su vigencia es de un mes, de modo que al año no llegan a mil que equivalen a más o menos lo mismo que al precio de la verificación vehicular por la que además no pasan los vehículos con permisos. Por eso la reunión que el martes sostuvo “El Güero” Mercado con autoridades guerrerenses, en la que, siendo como es vox pópuli semejante irregularidad, no hizo falta que confirmaran la veracidad de la comercialización de los documentos “pirata”. Y debido a ello, los operativos por parte de inspectores del Transporte que verificarán la autenticidad o falsedad de los mismos en los aproximadamente cuarenta locales que operan descaradamente en la zona conurbada de la capital morelense… LA SOLA posibilidad de que este año sí sea realizada la Feria de Cuernavaca ha sido bien recibida en las redes sociales. Suspendida durante dos años, el alcalde Antonio Villalobos Adán anunció la probable celebración de la “Feria de la Primavera de Cuernavaca”, pero esta vez en agosto y no en la Semana Santa como ocurrió durante décadas, y ahora por cuestiones de tiempo y de logística con la diferencia de que el festejo será asesorado por empresarios de Aguascalientes, donde en abril tiene lugar la mejor feria de México, la de San Marcos. Breve historia de la feria cuyo rescate merecen los cuernavacenses: Tuvo sus antecedentes hacia mediados del siglo pasado. Comenzó llamándose la Feria de la Bugambilia y luego De la Flor, tuvo sedes en el Jardín Borda y en el Parque Revolución y antes hubo el Carnaval de Cuernavaca, apoyada su organización a partir de 1965 por los sucesivos alcaldes Valentín López González (1964-1966), Felipe Rivera Crespo (1967-1969) y Ramón Hernández Navarro (1970-1973). En el siguiente trienio se suspendió el carnaval y sólo quedó la Feria de la Flor. En realidad, el Carnaval de Cuernavaca no llegó, ni por asomo, a convertirse en una tradición, apagado el inicial entusiasmo de los diferentes comités ciudadanos que encargaban de su preparación. La idea era competir o intentar poner a la Feria de Cuernavaca a la altura de otras del país, como la de San Marcos o la Del Caballo, una meta difícil de alcanzar. A duras penas sobrevivió la Feria de la Flor con algún repunte en las administraciones municipales a cargo de David Jiménez González (74-76), Porfirio Flores Ayala (76-79) y José Castillo Pombo (79-82), bajo los gobiernos de Rivera Crespo (70-76) y de Armando León Bejarano (76-82). Entre 82 y 88, con la administración del gobernador Lauro Ortega Martínez, la Feria de la Flor agarró un nuevo aire por el respaldo que le dio el hiperactivo galeno de Xochitepec, aunque no tanto como él hubiera querido durante los tres primeros años de su mandato ya que el alcalde del trienio 82-85 y el ex rector de la UAEM, Sergio Figueroa Campos, parecía poco dado a la fiesta de la gente. Con la llegada de Juan Salgado Brito a la alcaldía de Cuernavaca, la Feria de la Flor tuvo un cierto empuje y hasta sedes alternas en el Parque Chapultepec, el Borda, el Parque Melchor Ocampo y el Zócalo. Se invitó a participar a viveristas de otros municipios como Jiutepec, Zapata y Temixco, y aquello comenzó a dar visos de parecer arraigarse como para llegar a ser una Feria de la Flor de alcance nacional. Pero no, nomás no cuajó… En abril de 2017, la feria fue cancelada por el asesinato del organizador, Juan Manuel García Bejarano, en la cabalgata que promovía la misma en la avenida Plan de Ayala… (Me leen después).

 

Por: José Manuel Pérez Durán

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