Ni duda cabe de que la herencia más importante, además del gobierno en bancarrota de la pasada administración, es la inseguridad latente que seguimos padeciendo; no paran los robos, los asaltos ni los levantados y los asesinatos.

Nos ha enseñado el nuevo gobierno las estrategias de seguridad, planes muy generales la mayoría y con excelentes intenciones.

No sé si lo que falta es inteligencia policiaca o lo que sea, o en verdad una mayor conexión entre ciudadanos y autoridades, pero la inseguridad nos sigue lacerando todos los días.

La falta de control de los ayuntamientos que dejan por “una corta” que los antros abran de día y noche sin horario y sin respetar reglas de ninguna clase, ayuda a que los mañosos sigan creciendo en el estado.

Mire nada más la “inocencia”: tengo una amiga que tiene más o menos 40 años con una casa de descanso en Yautepec; la semana pasada, su cuidador que tiene una moto roja salió a comprar lo que se necesitaba porque la patrona llegaba. El pobre hombre traía una camiseta roja y de repente fue detenido a golpes e insultos por los policías que lo acusaban de haber baleado a una pareja en las inmediaciones de la casa que cuida y, a golpes y jalones, le dieron el susto de su vida pues llegaron y lo acusaron de manera totalmente indebida; gracias a la salida de los vecinos que eran más que los policías, que conocían al cuidador y atestiguaron que era gente de bien y que él no tenía nada que ver con el homicidio que había sucedido, se logró que liberaran al pobre hombre, que asustado retomó su camino a la gasolinera para ponerle a la moto combustible, pues ya le hacía falta y la patrona lo podía mandar a hacer las compras del día en el mercado. Al llegar a la gasolinera, todavía asustado y un poco mareado por la golpiza que le dieron sin deberla ni temerla, al pagar e irse a subir a la moto, se acercó un carro de donde una voz le dijo: “Oye, ¿te golpearon?, qué pen… La moto y la playera roja ya están guardados ja, ja, ja”, y salió quemando llanta. El pobre hombre, asustado, subió a la moto y ni siquiera se fijó en el carro, excepto que era blanco, pero no de qué modelo ni nada, y se fue a meter a la casa temblando, a que le curaran los golpes.

Aquí lo grave es que los delincuentes se burlen de las autoridades después de cometer un delito por el antiguo y rural sistema con el que se conducen. Falta profesionalismo en el área; ahora hay muchos recursos de inteligencia que al parecer la policía no conoce o no quiere aplicar, quizás este es el principal error.

Y de que la inseguridad sigue, sigue. Mire usted las noticias del fin de semana: un hombre fue asesinado de ocho balazos calibre 9 mm. cuando caminaba por calles del centro del municipio de Emiliano Zapata, donde celebraban los festejos por la Feria del Día de la Candelaria; ya son 95 las víctimas mortales de este 2019. Los hechos se registraron a las 21:03 horas sobre la avenida Niños Héroes, esquina con Francisco I. Madero de la colonia centro.

La tarde de este lunes se registró una balacera entre policías capitalinos y el conductor de un auto tipo Bora blanco sin placas, y tras un incidente de tránsito contra un taxista, al que le efectuó disparos de proyectil de arma de fuego; después quiso huir y en la Unidad Habitacional Infonavit de Teopanzolco se enfrentó a balazos con uniformados, pero éstos, al repeler la agresión y para inmovilizar al rijoso, le dispararon en la cabeza y cayó malherido.

 

Dos sujetos armados asaltaron la tarde del pasado viernes a un cuentahabiente en el Paseo Cuauhnáhuac y, tras dispararle, le robaron 20 mil pesos que acababa de retirar de la sucursal Banamex localizada cerca del rastro municipal.

 

Estos y otros muchos asaltos, robos, secuestros y feminicidios son parte de la cotidianeidad que tenemos que erradicar; esperemos que en el segundo encuentro con la sociedad civil se aterricen los planes y cada uno se lleve una tarea para acabar con este cáncer que nos dejaron los graquistas. ¿No cree usted?

 

Por: Teodoro Lavín León

lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin