Estuvieron José Manuel Sanz Rivera, de la oficina de la Gubernatura; José Antonio Ortiz Guarneros, comisionado de Seguridad Estatal; Alejandro Villarreal Gasca, titular de la Secretaría de Hacienda, y desde luego, porque le concierne lo que ahí se iba a tratar, Víctor Mercado Salgado, secretario de Movilidad y Transporte. “Puros jefes”, presumió uno de los transportistas luego de la reunión de funcionarios y líderes de organizaciones de ruteros de Cuernavaca y de municipios de las regiones oriente y surponiente. Abordado de pasadita el asunto del reemplacamiento –que “ya viene”, afirmó uno de los dirigentes de concesionarios de rutas–, en entrevista por separado el “güero” Mercado resaltó que en la administración de Graco Ramírez cientos de automóviles de alta gama y precios elevados –Ferrari, Porchs, etc.– fueron domiciliados en Morelos. Se refirió a la maniobra repetidamente publicada meses atrás aquí y en el ex Distrito Federal sobre “coyotes” e incluso agencias automotrices que en complicidad con ex funcionarios de Movilidad y Transporte de nuestra entidad domiciliaron en Cuernavaca y en municipios del interior a vehículos propiedad de personas adineradas que viven en la Ciudad de México pero así evadieron el impuesto a la tenencia de automotores con valor superior a 300 mil pesos. Inevitable el tema de la inseguridad, los transportistas mencionaron la cifra de quince asaltos semanales “a bordo”. Leopoldo Odriozola, de la zona sur, indicó que esa es tal vez la parte de Morelos con mayor índice de violencia porque en algunos de sus municipios operan grupos de la delincuencia organizada. Dijo algo que no es desconocido por la autoridad: “muchas unidades son usadas para delinquir (…) los mototaxis no cuentan con los permisos respectivos para ofrecer el servicio (…) muchos taxis circulan con placas clonadas o duplicadas, por eso hace falta el reemplacamiento”. Sanz pidió a los transportistas que sean “ojos ciudadanos” para abatir a la delincuencia, que no podrá ser evitada “si no tenemos la aportación de la sociedad”. Advirtió. “Por más tecnología (que tengamos) para hacer frente a esta delincuencia, si no tenemos la aportación de la sociedad, de todos los ciudadanos, no vamos a poder evitar la delincuencia”. Y sí: Hombres o mujeres, lo mismo da, muy pocos usuarios han tenido la buena suerte de no ser asaltados. Les roban teléfonos celulares, cientos, pues los atracos son rutinarios a lo largo y lo ancho de Morelos. Los despojan del poco efectivo que traen, a los choferes les quitan el dinero de “la cuenta”, bajan de las unidades y huyen. Actúan a todas horas y en cualesquier lugares, impunemente. Por lo regular operan en pareja, son jóvenes, violentos y rápidos; se llevan botines de unos cuantos pesos y celulares, se reparten el producto del botín que gastan en drogas y a los dos o tres días asaltan otra ruta. Son tantos y los ´policías tan pocos, que muy raras veces son atrapados por la policía, pero más tardan en salir de la cárcel que en regresar a las andadas. Los pasajeros se han vuelto precavidos, antes de abordar los microbuses o combis se encomiendan a Dios, los varones ocultan billetes y teléfonos móviles en los calcetines, las féminas en los corpiños y se dejan unas monedas en las carteras y bolsos. Ya se la saben; muchos han sido víctimas de más de un asalto en un estado de indefensión en el que necesariamente deben transportarse al trabajo, la casa, las escuelas… y protegerse como puedan. Es éste un fenómeno delincuencial producto del desempleo y la descomposición social que afecta a miles de personas de bajos recursos. Más aún: las rutas jamás han garantizado condiciones óptimas de seguridad y comodidad, sacadas de la calle las carcachas solamente cuando amenazan romperse y dadas las típicas manitas de gato a las que todavía aguantan, pintándolas “para despistar al usuario”. Al final y de cualquier manera, de lo que hablamos es de un viejo problema de seguridad pública, por los asaltos a las rutas, porque el 75% de la población morelense es transportada diariamente en las más o menos 30 mil unidades que se desplazan en el territorio estatal… (Me leen después).

 

Por: José Manuel Pérez Durán

jmperezduran@hotmail.com 


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