Con apenas tres años y pico en Cuernavaca, es natural que el jefe de la oficina de la gubernatura, José Manuel Sanz Rivera, ignore muchas cosas de Morelos. Una entre tantas, que los salarios estratosféricos de los presidentes municipales empezaron en 1997, con Sergio Estrada Cajigal como el primer alcalde panista de Cuernavaca, y de ahí pal’ real hasta hoy día en los treinta y tres municipios, estratosféricas no sólo las percepciones de los ediles, también de la generalidad de los funcionarios de los tres niveles de gobierno. Esto sustenta el comentario de que Sanz no parece congeniar con la política de austeridad republicana del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, respecto a los salarios de funcionarios fijados en la nueva Ley de Remuneración de los Servidores Públicos que entró en vigor el lunes. Según declaró el segundo de a bordo del Gobierno Estatal, del que vale decir en ocasiones se conduce como el primero, “hacer un tabulador parejo para todo el país no funcionaría, se tendría que hacer un traje a la medida para Morelos, (por lo que) se debe analizar (que) los salarios deben de estar dentro de una normatividad: un salario para los alcaldes y un tabulador para los servidores públicos”. Ejemplificó: “un alcalde de Morelos no gana lo mismo que un alcalde de Jalisco”. Pero se equivocó, reiteradamente puesto en los medios el caso del salario del presidente del municipio más pobre de Jalisco y onceavo lugar a nivel nacional, Mezquitic, de   80 mil 686 pesos mensuales, lo mismo más o menos que los ediles morelenses. El pronunciamiento antilopezobradorista de Sanz contrasta con la declaración del alcalde electo de Cuautla, el morenista Jesús Corona Damián. Endeudada la Comuna cuautlense, Corona asegura que los miembros del cabildo electo han acordado bajarse los sueldos y lo mismo harán los funcionarios administrativos. Dijo: “ya hablamos con varios regidores sobre bajarnos el sueldo, y yo me voy a rebajar el salario; ya no podemos tener sueldos tan exagerados, por lo que varios regidores me respaldan en esta propuesta”. Igual que la gran mayoría de los siguientes ayuntamientos, el de la Ciudad Balneario entrará con el pie izquierdo, recibiendo una deuda de 800 millones de pesos heredada por el perredista Raúl Tadeo Nava. Excepción esta que confirma la regla, la del alcalde reelecto de Yautepec, Agustín Alonso Gutiérrez, que cerró su primer trienio con cero deudas por créditos y laudos laborales. Por cierto: considerado el municipio más rico de México, con un PIB de 25 mil dólares por persona, San Nicolás de los Garza, N. L., es gobernado por un cuernavacense de nacimiento: Alfredo Sergio Cuadra Tinajero, hijo de Sergio Cuadra, de los universitarios “traviesos” de los setenta que a su vez nació en Mexicali pero antes de los 20 ya vivía en Cuernavaca y, luego migrado Alfredo a Monterrey para estudiar en el Tec, allá se quedó, se dedicó a la política, en 2012-2015  fue diputado federal por el PAN y en abril de este año designado presidente municipal sustituto de “San Nico”. Esta última historia se  liga en cierta forma al presidente electo de Cuernavaca, Francisco Antonio Villalobos Adán, por lo que toca al video que depositó recientemente en una notaría pública de la Sultana del Norte a propósito de las amenazas de que ha sido objeto en “Cuerna”. Lo cual nos lleva a otra historia: “Los fayuqueros”, les decían. Vendían chácharas de manufactura nacional y artículos de contrabando. Estaban en Tepetates, y se hicieron tantos que debieron sacarlos de la calle y meterlos en el Pasaje Degollado al que, construido durante la administración municipal de Juan Salgado Brito, la gente bautizó como “Mercado de la Fayuca”. Pero el monstruo del desempleo siguió vomitando fenicios a la calle, así que a fines de los noventa el primer alcalde del partido azul, Sergio Estrada, edificó el Pasaje Lido. Una vez reubicado el ambulante en espacios cerrados, otros se instalaron en las calles no sólo del primer cuadro, extendidos a las glorietas de La Luna, Las Palmas y Buenavista.  Hoy, el quid sigue siendo cómo sacar de las calles y del Zócalo a los comerciantes que en realidad no son ambulantes ni semifijos, sino permanentes, y muchos de ellos empleados de dueños de puestos. Lo que, además de otras “broncas” (baches, alumbrado público, basura) heredará “Toño” Villalobos en tanto nada “de muertito el alcalde provisional, Juan Manuel Hernández Limonchi, sin más compromiso que tapar asuntos incómodos por comprometedores en tanto espera enero para enchufarse en el gobierno de Cuauhtémoc Blanco. Más por para cobrar “notoriedad” que para solucionar el problema viejo del amblantaje, la semana de atrás los protagónicos del Consejo Coordinador Empresarial se reunieron con Villalobos… (Me leen después). 

Por: José Manuel Pérez Durán

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