Por ley no deben cobrar por estacionar vehículos a los clientes de plazas comerciales, hospitales, cines, restaurantes, antros, etc. Verbigracia: la Plaza Galerías, el conjunto de establecimientos comerciales La Selva, el edificio Las Plazas, las tiendas de autoservicio así como nosocomios públicos y privados, negocios de comida y antros de vicio donde, habiendo o no áreas para aparcar, el cliente paga por el servicio del “valet parking”. ¿Y sabe el lector cuándo será gratis? Nunca. Cuestión más de voluntad política que de ley, de que si los Ayuntamiento de Cuernavaca y del interior se han resistido a servir a la sociedad es por los recursos que dejarían de recaudar por las licencias de estacionamiento y las sumas multimillonarias que ingresan las grandes empresas cobrando por algo que debe ser gratuito. Obvio: “mordidas” aparte.

Va de historia: en marzo de 2015, el entonces diputado local panista Javier Bolaños Aguilar se apersonó en la oficina del secretario de la comuna, Enrique Paredes Sotelo. Llevaba las firmas de seis mil cuernavacenses, exigiendo la gratuidad del estacionamiento. Bolaños no debatió, no había caso; sólo entregó las constancias de la inconformidad de miles de automovilistas. Pero, fiel a su estilo de sumisión “a la superioridad”, el a la sazón alcalde Jorge Morales Barud se escondió y le ordenó a Paredes que recibiera el documento. Si lo que pretendió fue un puesto con el primero presidente municipal de Cuernavaca y después gobernador, Cuauhtémoc Blanco Bravo, el también ex presidente municipal de Puente de Ixtla no lo consiguió. Hoy, trabaja como asesor en el Congreso del Estado, seguidor de la frase de El Tlacuache” Garizurieta: “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. ¡Qué 4-T ni qué ocho cuartos!...

MÁS vieja que la costumbre de dormir acostados son los problemas de los propietarios de residencias en los fraccionamientos de Huitzilac. Despojos, robos de vehículos y a casas, amenazas, secuestros y homicidios desde que en los sesenta comenzó a florecer el negocio de los fraccionamientos en esa tierra sin ley donde la seguridad jurídica en la tenencia de la tierra ha sido letra muerta. Pero, ¿cómo terminar con el infierno que han sufrido dos o tres generaciones de habitantes de los fraccionamientos residenciales de Huitzilac? El método parece simple y a la vez complicado: regularizando los predios de origen comunal o/ ejidal, pese a que los dueños tienen escrituras públicas, por medio de expropiaciones de gobierno. Sencillo pero imposible. Acosados por comuneros, extorsionados y amenazados por la delincuencia organizada, en Huitzilac los despojos son parte de su historia.

Año 2001. No fue la primera vez que en Huitzilac riñeron por la política, el agua y la tierra. En una ocasión las cosas se les salieron de control, las amenazas y los miedos cubrieron las copas de los árboles de los bosques y la sangre llegó al río. A los vecinos de los fraccionamientos de Huitzilac les mataron uno de los suyos, y otros enfrentaron el peligro de correr la misma suerte. En el marco de la vieja controversia por la tenencia de la tierra de los 34 fraccionamientos ubicados en terrenos de origen comunal y ejidal, que venía de al menos cuatro décadas atrás, el 18 de mayo de 2001 cayó asesinado de nueve balazos Armando Ruiz Rivera, quien como presidente del fraccionamiento Sierra Encantada se había destacado como uno de los activistas más combativos en la lucha de los colonos por la legitimación de sus propiedades… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

jmperezduran@hotmail.com 


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