CORAL MESSINA

El día de ayer falleció mi querida amiga Coral Messina Canet, mujer sensible y una verdadera amante de todo lo mexicano, gran músico y excelsa pianista; gran amiga de sus amigos y defensora de los que menos tienen, como homenaje a ella les transcribo lo que escribí hace algún tiempo sobre ella.

Las mariposas en el mundo mesoamericano significa el alma de los seres humanos y este es un homenaje a una artista con una inmensa grandeza de alma.

En el legendario barrio de Coyoacán, alrededor de la iglesia de San Juan Bautista, en medio de los añejos ahuehuetes, nació una mariposa llena de colores y sensibilidad en medio de una familia de ascendencia española, una hermosa niña que fue la alegría de su padre y de su madre, una mariposa con alma llena de arte y de belleza, creció entre mimos sus primeros años; por desgracia, a los cuatro años murió su madre, y la vida se volvió dura en medio de una familia a donde la ascendencia era importante; hija de un oaxaqueño hijo de padre griego –italiano y madre indígena de Oaxaca, lo que le dio una mezcla extraordinaria que le produjo el rechazo de su estirpe. Entre su amor por la belleza y su profunda sensibilidad creció prácticamente sola, ya que de pequeña su padre, abogado litigante, salía diariamente a trabajar mientras ella se refugiaba en el cariño y ternura de su vecina, una vecina singular, nada menos que la famosa Frida Kahlo, quien en medio de colores y extraordinarias pinturas dejaba su trabajo para dar ternura y amor a la pequeña, la “huerfanita” como ella le decía y con la que tuvo quizá la más cercana sensación de maternidad durante su vida. Todos los días la recibía en sus brazos y le daba la ternura de la madre que le hacía falta. El famoso Diego, en su brusca manera de ser, le comentaba “ qué hace aquí esta pinche escuincla”, a lo que Frida respondía “tranquilo sapito es huerfanita”, mientras él reía a carcajadas; la pequeña tenía prohibido salir de casa pero su necesidad de ternura la hacían diariamente correr al encuentro de su protectora, la que le daba amor ternura y le tejía sus suéteres , gorras y bufandas multicolores, influencia que marcaría su existencia, por ello, en cuando se quedaba sola corría a la casa vecina a recibir la ternura de una mujer excepcional que en su regazo le daba el calor materno que había perdido. La dulzura que recibió de ella siendo un ser profundamente sensible, la hacía aprender como si fuera una esponja, su belleza clásica, con unos ojos vivaces, fascinaban a la Kahlo, quien desplegaba su amor maternal con la criatura.

La sensibilidad de esta hermosa mariposa la hizo componer a los seis años su primera composición al piano, dedicada al fallecimiento de su madre ‘El país de los Muertos’ y a diario el piano se convirtió mientras crecía en su mejor compañero. A los quince años tocó tres conciertos de su ídolo Juan Sebastián Bach con la sinfónica en Bellas Artes, lo que la hizo acreedora de su primer coche.

Estudió con Velásquez y De Elías el último de los románticos mexicanos, y antes de cumplir 18 años se casó con un hombre extraordinario, con quien partió a París donde siguió estudiando y a los veinte ganó el premio de la academia francesa por su composición ‘El Campanario’; su talento hizo que su maestra en Francia le tomara un aprecio especial y la empujó no solo a mejorar su técnica pianística, sino a componer música nacida de su extraordinaria sensibilidad.

Amante de sus raíces, los colores y la ropa mexicana que han sido su pasión de vida, ha pasado años apoyando a los productores de artesanías en el país, extraordinarios huipiles con los que se ha presentado a tocar en el mundo, en Europa y Asia, así como en América donde ha tenido un éxito extraordinario.

Hizo una familia ejemplar, al lado de su esposo Ricardo Zamora Laurente quien la amó durante toda su vida y la apoyó no solo como artista, sino como benefactora de los que más lo necesitan. Tiene dos hijos: Ricardo Sebastián y Pablo y cuatro nietas; la importancia de la familia para ella es fundamental.

Con una personalidad fuerte y enigmática ha recorrido el país, invitada y por su cuenta, llevando como estandarte su arte, tocando en todas partes desde en las plataformas de Pemex, donde creo el coro de la institución y su sinfónica como directora, a donde trabajó con los petroleros durante más de veinticinco años, a quienes les enseñó, a través de los conciertos explicativos audiovisuales, con gran éxito.

Su sensibilidad le permitió crecer y seguir componiendo. Durante toda su vida ha hecho el himno de Pemex, el del Congreso Eucarístico internacional, el de Bienvenida de los Juegos Olímpicos del 68 y más de 200 obras, en este momento compone música para las películas de uno de los grandes directores mexicanos acreedores al Oscar.

Su vuelo ligero como su alma le ha hecho tener una de las colecciones más bellas y grandes de Huipiles y artesanías mexicanas. Ha sido avecindada de Morelos por más de cincuenta años y su fuerza de carácter y única sensibilidad la hace ser una mariposa multicolor, amante de México y lo mexicano.

En paz descanse un talento más que pierde México.

Por: Teodoro Lavín León lavinleon@gmail.com Twitter: @teolavin


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