El 18 de diciembre de 2019, el alcalde Francisco Antonio Villalobos Adán solicitó al Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INSABI) la escrituración de los predios de la colonia Patios de la Estación. Encaminado el trámite a la materialización de una vieja demanda de aproximadamente 3 mil 500 familias, pocos meses más tarde que vino a Cuernavaca el presidente Andrés Manuel López Obrador el edil le pidió su apoyo para la regularización de esta colonia enclavada en el primer cuadro de la ciudad. Enseguida se dio el anuncio de la primera etapa de un circuito de obras de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), entre otros puntos, en las pistas de patineta hasta y la cancha de futbol. No hay, o el columnista no ha encontrado, una historia escrita que precise cómo surgió la “ciudad perdida” de la Estación. Sin embargo, relatos viejos refieren que en la década de los cuarenta del siglo pasado trabajadores ferrocarrileros habitaron varios carros del tren que permanecían abandonados en el patio de maniobras del tren. Paulatinamente, familias de Cuernavaca y sobre todo provenientes del estado de Guerrero vinieron invadiendo espacios de la explanada poblada por árboles de eucalipto. Con el paso de los años alcanzó una invasión cercana a las veintidós hectáreas, vale decir, codiciadas por empresas fraccionadoras habida cuenta su alto valor comercial. Historiadores y el desaparecido cronista Valentín López González consignaron la llegada a Cuernavaca de la primera locomotora en 1897, e inaugurada la estación del ferrocarril por Porfirio Díaz que en la misma ocasión cortó el listón inaugural del puente que lleva su nombre. Privatizado un siglo después Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales) por el presidente Ernesto Zedillo, en 1997 desapareció el tren México-Cuernavaca-Balsas, cayó en el abandono la casona donde estuvieron la taquilla y la sala de espera, fue invadido el tramo de vía que corría al lado de la avenida Plan de Ayala y en tanto el asentamiento de Los Patios permaneció en el limbo jurídico. En los ochenta, el gobernador Lauro Ortega Martínez intentó un proyecto para reubicar a sus habitantes, pero fue en vano, permutadas sólo unas cuantas viviendas en la Unidad Morelos de Xochitepec, rápidamente regresadas algunas familias, quedadas otras y en seguida ocupados los lotes que habían quedado momentáneamente desocupados. Núcleo urbano marginado del desarrollo de Cuernavaca durante décadas, acabó “regularizándolo” el derecho por posesión de las familias que la habitan. Si regularizarla con papeles habría significado llevarle las obras de infraestructura urbana de las que históricamente había carecido, en junio de 2007 lo intentó el desaparecido alcalde panista Jesús Giles Sánchez. Se presentó entonces la oportunidad de que el organismo liquidador de Ferronales cediera a la ciudad (y no vendiera en 52 millones de pesos, como pretendía) las veintidós hectáreas de Los Patios y los pasos de vía para construir en ellas alternativas de vialidad, por ejemplo, concretar la vieja idea de construir una avenida en la terracería paralela a Plan de Ayala, lo que acabó siendo imposible. Mientras, hacía años que algunos vecinos ya contaban con servicios básicos de agua potable y electricidad, que había una cancha de basquetbol así como un campo llanero de fútbol, y muchas viviendas de cartón se habían convertido en casas de tabiques. Por cerca de un siglo, tener las escrituras que les diera certeza jurídica en la tenencia de sus casas fue el sueño más preciado para al menos tres generaciones de familias. Para que ello sucediera debieron llegar al presidente López Obrador y el alcalde Villalobos. De octubre 2020 a agosto 2021 se han entregado 651 escrituras a familias de Patios de la Estación… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán jmperezduran@hotmail.com 


Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado