El cielo nocturno se está llenando cada vez más de satélites brillantes y basura espacial que representan una amenaza significativa para nuestra visión del cosmos, así como para la investigación astronómica.

De acuerdo con un estudio publicado en los avisos mensuales de la la Real Sociedad Astronómica, la basura y los satélites aumentaron hasta el 10% la iluminación del cielo nocturno.

Tal aumento significaría que grandes extensiones del planeta se consideran contaminadas por la luz, lo que hace cada vez más difícil para los astrónomos tomar medidas precisas y aumenta la probabilidad de que se pierdan por completo descubrimientos importantes, dijeron los investigadores en la revista.

Esto se debe a que cada objeto refleja una cantidad de luz hacia la Tierra. Según el estudio, la mayoría de los objetos espaciales que orbitan alrededor de nuestro planeta reciben directamente la luz solar.

La nube de objetos está compuesta por satélites operativos y fuera de servicio, vehículos de lanzamiento y fragmentos con tamaños que van de micrómetros a decenas de metros.

La mayoría de estos objetos no pueden detectarse a simple vista de forma individual. Si varios se encuentran juntos, su irradiancia combinada se percibe como un componente de resplandor difuso.

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“A diferencia de la contaminación lumínica terrestre, este tipo de luz artificial en el cielo nocturno se puede ver en una gran parte de la superficie de la Tierra. Los astrónomos construyen observatorios lejos de las luces de la ciudad para buscar cielos oscuros, pero esta forma de contaminación lumínica tiene un alcance geográfico mucho mayor”, explicó el coautor del estudio, John Barentine, director de políticas públicas de la Asociación Internacional de Cielo Oscuro en la declaración.

Una solución al problema, propuesta por la Agencia Espacial Europea (ESA) en diciembre de 2019, es el lanzamiento en 2025 de un robot de cuatro brazos para agarrar elementos individuales de basura espacial. La ESA espera utilizar la misión como prueba para una operación de mayor alcance por parte de una flota de robots limpiadores. Mientras tanto, el director general de la ESA, Johann-Dietrich Wörner, ha pedido nuevas reglas para que las empresas y agencias que lanzan satélites sean responsables de ordenar su basura.

Un equipo de científicos australianos incluso propuso destruir la basura del espacio con un láser. Los investigadores esperan que su artículo genere conciencia sobre los efectos perjudiciales de un cielo nocturno lleno de basura. “Nuestros resultados implican que muchas más personas, además de los astrónomos, pueden perder el acceso a los cielos nocturnos prístinos”, concluyó Barentine.

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Astrofísicos mencionaron en su momento que la constelación de cientos o miles de satélites podrían perjudicar la visión del espacio desde los observatorios. Ante esto, Elon Musk prometió que colocaría «viseras solares» a los satélites para mitigar el brillo.

Aunque las megaconstelaciones están en la mira, los satélites han sido una preocupación para los astrónomos desde el Sputnik 1. Los investigadores afirman que al 1 de enero de 2021 había unos 3372 satélites activos en órbita. A eso se suma la basura espacial que en conjunto tienen una masa de unas 6.000 toneladas.


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