La identidad verdadera del hombre que agredió el pasado lunes a un párroco en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México sigue causando incertidumbre para las autoridades.

El agresor no ha querido dar el por qué de la agresión y se apega a su derecho de guardar silencio. Incluso en tres ocasiones ha dado nacionalidades distintas.

En su primera declaración afirmó ser de origen francés con ascendencia musulmanda, después dijo ser africano y al final, mexicano.

El día del ataque dijo que quiso tener un acercamiento con el papa Francisco, y por ello se acercó a la iglesia, después mencionó que quería platicar con  Vladimir Putin y después dijo que con Enrique Peña Nieto.

Cuando le realizaron una revisión, el hombre no portaba ninguna identificación, por lo que el día de ayer estuvo en un hospital psiquiátrico donde le practicaron pruebas mentales para determinar su estado.

A través de un comunicado la Procuraduría dio a conocer  que padece de un trastorno psicótico por lo que "no se encuentra apto para rendir ninguna declaración".

El hombre que asegura llamarse John Rock Schild, mantiene su versión de ser artista plástico y músico, pero esto tampoco se ha podido comprobar.

Hasta el momento  su proceso legal por el delito de homicidio en grado de tentativa continúa.

La Procuraduría capitalina pidió las grabaciones de las cámaras de video vigilancia de la catedral y del exterior, sin embargo, debido a la reparación de las mismas, no se tienen más pruebas, lo que hace el proceso más difícil.

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