México tiene una gran riqueza biológica en sus bosques tropicales, templados y de climas semidesérticos, por ello es prioritario conservar su capacidad para generar beneficios ecológicos, sociales y económicos, y sobre todo debe ser protegida ante uno de los riesgos más frecuentes: los incendios forestales.

Esas conflagraciones traen consigo más afectaciones de las que se perciben a simple vista, pues hay otras que son difíciles de cuantificar. 

Las plantas y árboles quedan más desprotegidos ante las plagas y enfermedades, además de que se daña su capacidad de crecimiento; los suelos son susceptibles a la erosión; no hay arbustos que retengan el agua para que se filtre al subsuelo a los mantos freáticos, y desaparece el hábitat de la fauna silvestre.

Además, se desequilibran las cadenas alimenticias y muchos procesos de la vida se ven truncados; por ejemplo, la destrucción de hongos, bacterias y protozoarios cuya función es desintegrar la materia orgánica; así como el clima se ve alterado con menos plantas que generen oxígeno.

Otras afectaciones son que se incrementa el efecto invernadero en la atmósfera terrestre; el humo, producto de la combustión, contiene carbono y otros elementos que en grandes cantidades son nocivos al medio ambiente y hay destrucción de volúmenes de madera con el consecuente impacto en la economía de los propietarios.

De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) en los incendios forestales el calor se propaga de forma generalizada de convección: la de pavesas (chispas) que vuelan o ruedan, las cuales son partículas encendidas expelidas; representan el mecanismo de propagación del fuego más importante y peligroso en el avance del incendio.

Una vez que el siniestro forestal se ha iniciado, el comportamiento del fuego está determinado por tres factores: la topografía, el tiempo atmosférico (meteorología) y los combustibles.

El organismo señaló que se conocen tres tipos de incendios: los de copa, de corona o aéreos, que afectan los ecosistemas, pues destruyen toda la vegetación y en grados diversos dañan a la fauna silvestre; los superficiales, que en México son los más frecuentes y perjudican pastizales y vegetación herbácea que se encuentra entre la superficie terrestre y hasta 1.5 metros de altura y deterioran en gran medida la regeneración natural y la reforestación.

El tercer tipo de incendios son los subterráneos, los cuales se propagan bajo la superficie del terreno; afectan las raíces y la materia orgánica acumulada en grandes afloramientos de roca y se caracterizan por no generar llamas y por poco humo.

El Cenapred destacó que por todo lo anterior es importante la prevención, que es el conjunto de acciones, normas y trabajos tendientes a evitar que ocurran conflagraciones de este tipo, y ésta puede ser cultural, física o legal.

La prevención cultural abarca acciones tendientes a crear conciencia forestal, mediante difusión del conocimiento en torno al valor que representan los recursos forestales, como reguladores del clima, productores de oxígeno y embellecedores del paisaje.

Mediante la educación se procura que las personas adopten una conducta más conservacionista y protectora del recurso forestal; y se informa a la comunidad acerca de las acciones en las que puede participar en la protección contra incendios forestales.

En tanto, la prevención física (obras de ingeniería) consiste en la reducción del peligro inmediato sobre los agentes y/o actividades específicas que causen los siniestros, intervenciones del hombre en la vegetación, previamente a la ocurrencia de incendios, tendientes a eliminar los combustibles peligrosos, alterar su composición o seccionarlos, a fin de evitar la combustión o bien para impedir que el fuego se pueda propagar y se torne difícil de controlar.

Por último, en la prevención legal (aspectos jurídicos) se establece una legislación aplicable en la materia, tanto a manera de prevención como de sanciones o acciones coercitivas para castigar la indisciplina o la negligencia.

A su vez, la detección corresponde a una serie de actividades cuyo propósito es descubrir, localizar y notificar de un incendio a una central de operaciones, para que de ahí se consideren las acciones más adecuadas para la extinción pronta del fuego. El objetivo es lograr la ubicación y la advertencia oportuna de los incendios forestales, para evitar que se extiendan y causen más daños económicos y ecológicos.

Disponer de una detección eficiente dentro de un programa de lucha contra el fuego tiene implicaciones económicas relevantes y en la medida que se descubra más rápido, las afectaciones a los recursos forestales, así como los gastos operacionales de extinción del fuego, serán mínimos.

El personal que realiza la detección puede ser el estratégicamente ubicado en las áreas forestales del territorio nacional: Personal de la Secretaría deMedio Ambiente y Recursos Naturales, gobiernos de los estados y municipios, vigilantes en puestos fijos y móviles en tierra y aire y trabajadores forestales.

Además, personal ajeno a las instancias anteriores como Fuerza Aérea Mexicana, Policía Federal, líneas aéreas comerciales; o Ángeles Verdes (auxilio turístico que recorren las principales carreteras), así como otras dependencias federales y estatales, y población en general.

Los sistemas de detección que se conocen a nivel internacional y que se aplican en el país son: Detección terrestre fija; utilizada en zonas de alto valor socioeconómico y de alto riesgo de incendios forestales, cuyas ventajas consisten en la localización permanente y exacta del incendio.

La detección terrestre móvil se utiliza en zonas no visualizadas por el sistema de detección terrestre fija, de alto valor socioeconómico y con elevado riesgo de incendios forestales. Consiste en hacer recorridos cíclicos mínimos cronológicos, cobertura máxima del área y por las zonas de más afluencia de visitantes y de pobladores.

Las ventajas de este sistema residen en causar efecto persuasivo en los pobladores y transeúntes al verse vigilados, posibilitar el primer ataque y, en general, poder transmitir a la central de operaciones información completa relativa al incendio descubierto.

En tanto que en la detección aérea existe cobertura suficiente desde puestos de localización, -fijos o móviles-, áreas cubiertas con recursos forestales importantes, y grandes superficies con alto riesgo de incendios forestales.

Por el alto costo que este sistema de detección implica, es necesario elaborar planes de vuelo con programación de rutas, las cuales se determinan en función de la ocurrencia histórica acumulada de incendios, condición de los combustibles, valor de los recursos por proteger y condiciones meteorológicas.

Sus ventajas se reflejan en la observación de extensas superficies por unidad de tiempo; transmisión de más información exacta y precisa del incendio, efectuar reconocimiento de un incendio ya detectado y ubicación satelital.

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y el Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua (Conagua ) proporcionan la localización de focos de calor (que en ocasiones son incendios) mediante imágenes de satélite del territorio nacional, así como información traducida en puntos de calor mediante técnicas de percepción remota en tiempo real.

Este reporte está a disposición del público en general, a través de sus respectivas páginas de Internet: http://www.conabio.gob.mxhttp://smn.cna.gob.mx/ cuya información es utilizada en zonas donde no existe cobertura suficiente desde puestos de detección, áreas cubiertas con recursos forestales importantes, y vastas superficies con alto riesgo de incendios forestales.

Si en las actividades cotidianas o casualmente al transitar por las áreas forestales del país se percibe un siniestro se puede informar al Centro Nacional de Control de Incendios Forestales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) al teléfono: 01800- INCENDIO (4623 6346).

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