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CUERNAVACA, MORELOS.- La riqueza arquitectónica de Cuernavaca, principalmente la que data de la época prehispánica a la primera mitad del siglo XX, aparece plasmada en el libro Monumentos históricos de Cuernavaca, del arquitecto Juan Antonio Siller Camacho; cuenta con fotografías de Adalberto Ríos Szalay, coautor de la obra.
Coeditado en 2015 por el Instituto de Cultura de Cuernavaca, el Museo de la Ciudad de Cuernavaca y el Conaculta, el volumen da a conocer 100 edificaciones: las de valor histórico y las que poseen valía artística pero son poco conocidas.
Juan Antonio Siller, investigador del Centro INAH Morelos, relató que en 1999 inventarió poco más de 500 edificaciones de Cuernavaca para el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles del Instituto, legado cuya protección ha requerido la defensa técnica, legal y valoración, así como su difusión para involucrar a la ciudadanía en la salvaguardia de este patrimonio.
El libro está integrado por  textos en forma de cédulas que explican la edificación y su historia; prevalece la fotografía como documento testimonial.
Juan Antonio Siller dijo que el volumen está dedicado al público en general, así como a guías de turistas y promotores culturales, para que conozcan, valoren y difundan el patrimonio edificado que hay en sus ciudades para la defensa de este legado.
La obra fue presentada en la Dirección de Estudios Históricos del INAH. El arquitecto resaltó que la edición da cuenta de edificaciones construidas en diversas etapas en la historia. Por ejemplo, se muestra arquitectura prehispánica como la del sitio arqueológico de Teopanzolco, que data del año 1400 d.C.
“Se incluyen edificios construidos de los siglos XVI al XX, aunque la protección de estos es competencia del Instituto Nacional de Bellas Artes, de acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos”.
Durante la investigación que dio origen al libro, Juan Antonio Siller descubrió que 10 por ciento de los inmuebles inventariados corresponde a la época colonial; 40 al periodo decimonónico y 50 a la centuria pasada, que fue catalogada hasta 1910.
El legado novohispano se aprecia en el quinto convento franciscano, que incluyó la capilla abierta (una de las primeras innovaciones de la arquitectura colonial) y múltiples edificaciones que conforman el Conjunto Catedralicio de esta ciudad, que en 1994 fue inscrito con otros 10 monasterios morelenses en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El libro muestra la sobriedad del Chapitel del Calvario, único en su tipo en México y Latinoamérica. Hernán Cortés mandó construir un humilladero de camino (espacio religioso que suele haber en las entradas o salidas de los pueblos) con una cruz en su interior, donde se persignaban los viajeros y peregrinos; en 1772 se consagró bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe.
En este compendio visual del patrimonio edificado en Cuernavaca no podía faltar el Palacio de Cortés, edificado en 1531 y que hoy alberga al Museo Regional Cuauhnáhuac.

Publicación
La obra es del arquitecto Juan Antonio Siller Camacho, coeditado por el Instituto de Cultura de Cuernavaca.

Catálogo. Una de las obras incluidas es un mural con mosaicos realizado por Diego Rivera en la alberca de la que fuera casa de Mario Moreno Cantinflas; se trata de la representación de la diosa griega Gaia.

 

Por:  Ddm Redacción /  [email protected]