Una investigación realizada por científicos de las universidades británicas de Nottingham y Glasgow concluyeron que la oveja ‘Dolly’ no murió a causa del procedimiento de clonación al que fue sometida.

‘Dolly’ fue el primer animal clonado a partir de células adultas hace más de veinte años, y los informes de que sufría osteoartritis a una edad temprana, provocaron preocupación entre la comunidad científica, además de originar un debate mediático sobre la posibilidad de que esta nueva técnica supusiera la aparición de enfermedades tempranas.

No obstante, este nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports, realizó un análisis radiográfico de los esqueletos de la propia ‘Dolly’ y de ‘Bonnie’, una de sus crías concebidas naturalmente; además de los dos primeros ejemplares clonados ‘Megan’ y ‘Morag’.

Los resultados de la evaluación revelaron que los huesos de todas las ovejas, almacenados en las colecciones del Museo Nacional de Escocia en Edimburgo, presentan una osteoartritis similar.

En 2016, los mismos investigadores demostraron que cuatro clones provenientes de la misma línea celular (copias genómicas de ‘Dolly’), las apodadas ‘Dollies’, alcanzaron su octavo año de vida en buenas condiciones de salud; misma que no es mala, tomando en cuenta que la expectativa de vida de la raza Finn Dorset es de 11 o 12 años.

“Nuestros hallazgos parecían estar en desacuerdo con las preocupaciones originales en torno a la naturaleza y el alcance de la osteoartritis en ‘Dolly’, que se creía había envejecido prematuramente” explicó Kevin Sinclair, profesor de Biología del Desarrollo, en la Escuela de Biociencias de Nottingham. “Sin embargo, no se realizó una evaluación formal e integral de su enfermedad. Por lo tanto, consideramos que era necesario dejar las cosas claras”.

Las llamadas ‘Dollies’, rebaño formado por ‘Debbie’, ‘Denise’, ‘Diana’ y ‘Daisy’, fueron concebidas como resultado de estudios realizados entre 2005 y 2007, mismos que buscaban mejorar la eficiencia de la técnica de la clonación, la transferencia nuclear de células somáticas.

El equipo de Sinclair coincidió en que las ovejas habían envejecido con normalidad, sin signos de artritis; en las pruebas radiográficas, los animales presentaban evidencias leves de enfermedad o, en un caso, moderadas.

Los resultados, publicados en 2016 en Nature Communications, se diferenciaban claramente de los diagnósticos realizados en la ‘Dolly’ original, que murió el 14 de febrero de 2003 por un cáncer común, igual que sus clones contemporáneos.

Como el único registro de osteoartritis en ‘Dolly’ era una breve mención en un resumen de la conferencia que informó sobre el problema, el equipo de investigadores de las universidades de Nottingham y Glasgow decidieron averiguar por sí mismos si las preocupaciones estaban justificadas.

“Encontramos que la prevalencia y la distribución de la enfermedad era similar a la observada en ovejas concebidas naturalmente y en ovejas sanas clonadas de edad avanzada. Como resultado, concluimos que la preocupación original de que la clonación había causado la osteoartritis de inicio temprano en ‘Dolly’ no tenían fundamento”, afirma Sandra Corr, profesora en la Universidad de Glasgow.