CUERNAVACA, MORELOS.- Ayer domingo en Cocoyoc, municipio de Yautepec, presumiblemente víctima de un paro cardio-respiratorio falleció una señora identificada como María Cleofas “N”, cuando se encontraba en un acto proselitista del candidato a gobernador del estado de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo (Morena-PES-PT).
De acuerdo con las primeras versiones, la mujer no recibió la atención médica adecuada luego de que desvaneció, perdió la conciencia, entró en crisis epiléptica y, finalmente, sufrió un infarto cardio-respiratorio sin que tuviera la máxima atención para superar el problema de salud.
Ante ello es obligada la presunción de un probable incumplimiento de los protocolos de protección civil y emergencia médica en eventos multitudinarios como son espectáculos, festejos, convivencias y, no es la excepción, actos de proselitismo electoral como éste, en el que falleció la señora María Cleofas.
El lamentable suceso de ayer no es un hito en la historia de los actos de campaña en busca de los votos en Morelos, toda vez que en 2009, 46 días antes de las elecciones intermedias, un menor murió víctima de atropellamiento.
Se trataba de la campaña del candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca del PAN, Sergio Álvarez Mata, cuando el 20 de mayo un vehículo de la caravana fue estacionado incorrectamente en una pendiente vial, mismo que avanzó y arrolló a un adulto y dos menores.
En el sitio de la desgracia tampoco se contaba con las garantías suficientes para atender una situación de tal índole y uno de los menores falleció poco después, tras lo que vino el declive en la campaña de Álvarez Mata.
Ahora se presenta otro caso con igual desenlace, la muerte de una persona sin que se prestara la atención inmediata y suficiente, luego de lo que se infiere que no se observaron los procedimientos necesarios en materia de prevención civil y emergencia médica, en tanto gente relacionada con los hechos parece eludir toda responsabilidad.
Se impone, entonces, una rápida y expedita investigación de este penoso hecho, así como la exigencia de las autoridades correspondiente a que se observen cabalmente los ordenamientos legales, para evitar desgracias como la de ayer en Cocoyoc, tras la que sin embargo continuó el acto de campaña proselitista como si nada hubiese pasado.
Además, que antes de cualquier desgracia, que la exigencia de la autoridad no sólo sea para organizadores privados de eventos, sino incluso los de las mismas autoridades y más aún de privilegios de excepción a políticos y candidatos en campañas.

Por: DDM REDACCIÓN
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