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Emiliano Zapata.- Como equipo grande se comportó el Muelles Román Zapata 2010, al derrotar 1-0 al Real Heredia en partido cardiaco válido por los 16avos de final de la Copa Morelos Tecate 2017, celebrado en el estadio de Zapata.

La escuadra de los Campos y los Román dio su mejor partido en años, al ganar en contra de todos los pronósticos a uno de los equipos considerados favoritos al título, gracias a Lupe Monroy, quien entró en el complemento e hizo el único gol del partido, aprovechando un balón suelto en los linderos del área grande y, sin pensarlo dos veces, disparó abajo pegado al poste izquierdo para vencer a Gerardo Pineros.

Poncho Buenrostro, a sus 37 años, sigue siendo un motor para los zapatistas; tomó el medio campo y no dejó hacer nada al rival en todo el primer tiempo.

En la recta final ingresó Giovani Gómez, morelense que en sus mejores momentos fue pretendido por clubes de Primera División. Tuvo en sus pies el 2-0 en una jugada que él mismo creó, pero al definir, perdonó al rival.

Lo destacado fue el debut de Ramiro Ochoa, un niño de 14 años, que se unió a una selecta lista como uno de los futbolistas más jóvenes en la Copa Morelos Tecate en toda su historia.

La nota mala la dio el equipo visitante, ya que sus jugadores titulares llegaron prácticamente 35 minutos tarde; entraron al relevo y en lo que se metieron al encuentro ya perdían 1-0; después trataron de responder, pero fue inútil; tuvieron dos acciones de gol, pero no quisieron ganar. Lo justo es que se les pague el 50 por ciento de su sueldo por la impuntualidad, dejando solos a los socios del Heredia, aún sabiendo que ellos nunca les han fallado.

Lo bueno debe ser la asociación de los hermanos Campos y Román, que han ido dando resultados importantes con un equipo repleto de jugadores morelenses. Una escuadra que da gusto verla jugar, que no se achica y que demuestra una vez más que para ser campeones no necesitan traer a grandes figuras, a “chilangos”, porque se debe jugar con el corazón y con el orgullo de llevarse la Copa Morelos Tecate.

La afición de casa se llevó un 10, porque supo comportarse a la altura, demostrando que los incidentes de años anteriores son cosa del pasado.

Tache para la poca afición del Heredia, que ingresó a la cancha con bebidas alcohólicas, perjudicando únicamente a su equipo, ya que se le sancionará con una multa por faltar al reglamento del sector aficionado.

Lo excelente, sin duda, es el regreso a su mejor nivel del árbitro Joaquín Catalán, quien ofreció una actuación impecable, demostrando por qué llegó a Primera División Nacional y es uno de los últimos estandartes del arbitraje en Morelos y ¿por qué no? desde hoy es ya una opción seria para arbitrar la gran final.

La vuelta se jugará el próximo sábado en la Colonia Heredia, plaza en la que se jugará con amonestación de veto de plaza y amonestación de eliminación, por la pésima actitud de su afición durante el encuentro de ida en la cancha Emiliano Zapata.

Por Santiago Beltrán