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Piquetazo… ¡Huyen Empresarios..! Por cientos, si no es que por miles del Estado, huyen siendo microempresarios, medianos y muchos grandes invertidores… Cada uno de ellos en su nivel es generador de empleo y riqueza, quienes como consecuencia de los levantones, secuestros, extorciones, cobros de piso y más cuestiones estructuradas por la delincuencia organizada, lo menos que han hecho algunos es bajar sus cortinas en tanto otros, los más advertidos y sentenciados ha emprendido su salida, unos hacia otros estados del País buscando mejores horizontes y oportunidades, en tanto otros fueron a refugiarse para encontrar mejor destino, allende las fronteras de México… Hablamos de quienes con mucho esfuerzo pusieron su negocio; otros que invirtieron incluso mediante créditos hasta leoninos, con la esperanza de ser emprendedores en ánimo de tener éxito, en tanto los grandes empresarios e invertidores se vieron obligados a cerrar sus negocios, factorías y por la inseguridad partir del País… Ello lo vemos reflejado en los cientos o miles de bienes raíces que, por todas las colonias, barrios, pueblos y ciudades de Morelos, bien sea por letreros instalados en sus puertas o por los corredores de bienes raíces, simplemente anuncian “Se Renta”, “Se Vende”… Esto pareciera algo usual, pues nos hemos acostumbrado a ver esos letreros como parte del paisaje de nuestro trajinar por dondequiera que vamos, o simplemente darnos cuenta que el que parecía un próspero negocio se vio obligado a cerrar sus puertas, como consecuencia de la inseguridad creciente que en forma insolente y desvergonzada ha llegado a miles de comercios para desvalijar a todos los que ahí se encuentran e incluso robar las mercancías que tengan a su alcance… La realidad es que no hay nada ni nadie que pueda contener ni mucho menos controlar a la criminalidad creciente… El asalto callejero, el robo de domicilios, oficinas, comercios, hogares, escuelas, bares, restaurantes y el saqueo en mudanzas con todo el menaje de casas habitación, departamentos y residencias, así como robo para quitar todo lo que lleven los parroquianos de cantinas, bares, restaurantes, mercados, súpermercados, torterias, taquerías, consultorios, clínicas, hospitales y hasta iglesias, se han convertido en el pan nuestro de todos los días… Transitar en vehículos de todo tipo propios o públicos, no nos da ninguna garantía de seguridad, pues en cuales quiera lugar podemos ser motivo del asalto para quitarnos lo que llevemos, y el vehículo así como el robo a quienes vayamos en las rutas, taxis o autobuses… Si por desgracia nos oponemos, podemos salir golpeados, heridos o simplemente quedar muertos, sin que pase nada, pues nada ni nadie de los habitantes tenemos nada seguro, ni siquiera los altos funcionarios con todos sus dispositivos de seguridad, pues esta ha sido no solo vulnerada sino abatida por las blanduras de las leyes que han prohijado los del poder público, como consecuencia de que tienen más garantías los criminales aún detenidos en flagrancia, que cualesquiera de las victimas… En el colmo de las desvergüenza de la injusticia a la mexicana y a lo morelense, a las victimas los medios de comunicación los publican de cuerpo y rostro completos, en tanto que a los victimarios solamente los exhiben tapándoles los ojos o poniendo en su rostro una pantalla, para que no se sepa quienes son, pese a que hayan cometido quien sabe cuántos delitos… Lo anterior solamente deja a las instituciones de procuración de justicia y sus correspondientes para los procesos, en presunta calidad de cómplices de la delincuencia que lo son los criminales, cuya generalidad saben que hayan cometido el crimen que haya cometido, si pisan la cárcel pronto saldrán de ella, para quedar en libertad y hacer más de lo mismo: robar, asaltar, saquear, golpear, vejar, herir, matar o todo lo demás que se les ocurra, sin que haya nadie que los contenga… Esa es nuestra triste realidad y por ello tantos han preferido vender, rentar o cerrar sus pequeños o grandes negocios, en aras de protegerse con los suyos, pues lo de los Derechos Humanos, Fiscalía y Juzgados, según lo vemos, cómo protegen a los criminales gracias a las leyes que prohíjan los diputados… ¡A ver hasta cuándo..! ¡Viva la Ley de la Selva!

Por: Pablo Rubén Villalobos

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