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Cuernavaca, Morelos.- Miembro de una familia campesina humilde, fue el noveno de 10 hijos del matrimonio entre Gabriel Zapata y Cleofás Salazar. Emiliano trabajo desde muy joven como peón, quedó huerfano a la edad de 13 años y tanto él como su hermano mayor Eufemio heredaron algunas tierras y cabezas de ganado.
En 1909, una nueva ley amenazaba la ya precaria situación del campo, clandestinamente, unos 400 habitantes de Anenecuilco fueron reunidos para hacer frente al problema, Zapata fue elegido como presidente del nuevo consejo.
Emiliano ya tenía 30 años y era bien visto y apreciado por los habitantes de su comunidad, era considerado el mejor domador de caballos de su comarca y varias haciendas se lo disputaban.

Líder agrarista
Ya como presidente del consejo empezó a tratar con letrados capitalinos con la finalidad de hacer valer los derechos de sus paisanos, tal actividad, no pasó desapercibida para el gobierno y quizá por ello el Ejército lo llamó a sus filas.
De regreso a Morelos retomó la defensa de las tierras comunales, en ese tiempo, Zapata tomó una desición drástica: quemó, junto con un grupo de campesinos, las tierras de una hacienda que estaban en disputa, ese hecho tuvo resonancia en muchos lugares y lo nombraron jefe de la Junta de Villa de Ayala.

Revolución de 1910
El gran líder insurrecto 

Las desigualdades sociales y agrarias del porfiriato son parte de las profundas causas de la Revolución Mexicana.
Con Francisco I. Madero lidereando en Plan de San Luis, muchos en Morelos se sumaron a la insurrección, no así Zapata, que no confiaba plenamente en dicho Plan. Tiempo después y al ser escogido Pablo Torres Burgos para llevar a cabo el levantamiento en Morelos, Emiliano decidió unirse a él. Tras la muerte de Torres, en marzo de 1911, Zapata fue elegido “jefe supremo del movimiento revolucionario del Sur”. Eligió Cuautla para extender su poder en el estado y empezó a distrubuir las tierras en los lugares que conquistaba. En el resto del país la Revolución se extendió y triunfaba. Tras la caída de Porfirio Díaz, las discrepancias entre Zapata y Madero se hacian cada vez más grandes, ya que el líder agrarista exigía que se repartieran inmediatamente las tierras para el pueblo. Madero exigió el desarme de las guerrillas y Zapata aceptó para dar paso a la reforma, sin embargo, tiempo después el Ejército empezó a acosar a los campesinos, incluido al propio Zapata, tal acción, llevó a los campesinos a retomar las armas, recuperando su posición y viéndose más fortalecidos.
De esta manera se forja la historia del líder agrarista más afamado de la Revolución Mexicana.

Ddm redacción
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Diseño ilustraión/fotoarte: Erika Torres