CUERNAVACA, MORELOS.- Don Felipe Sánchez es un artesano originario de Valle de Bravo, en el Estado de México, donde aprendió el arte que ahora le da poco a poco de comer; desde la década de los 80 trabaja como artesano forrando con palma sillas, sillones, bancosy mecedoras.
Actualmente, es vecino de la colonia Milpillas de Cuernavaca, en la cual fue asaltado hace unos días, pues comentó que no tiene taller fijo porque le trabaja a gente, restaurantes, fondas y locales.
Su trabajo es totalmente manual, por lo que se encarga sólo de arreglar y forrar muebles de madera ya hechos; don Felipe asegura que no elabora muebles debido al costo que implicaría armarse de maquinaria.
La petición del señor Felipe es tener más clientes y que la gente no olvide ni desmerite el valor del trabajo artesanal.
“Siento que la gente poco a poco va perdiendo el gusto por los trabajos artesanales y en lugar de pagar una bonita silla hecha de palma, prefiere comprar bancos de plástico y muebles hechos en china” expresó.
Los costos de su trabajo varían según el tamaño del mueble, pues su trabajo le lleva alrededor de una hora o dos horas hacerlo, por lo que sus precios oscilan desde los 200 a los 500 pesos, dependiendo el diseño.
Felipe Sánchez viaja en transporte público para atender a clientes de diferentes estados, incluso del Distrito Federal, en colonias como Polanco y otros lugares característicos.

Labor a mano. Don Felipe destaca que se ha perdido el arte de forrar sillas con palma, pues asegura que la gente prefiere muebles de plástico.

"Yo lo único que deseo es tener más clientes y que la gente no pierda el gusto por el trabajo artesanal ni lo demerite." Felipe Sánchez, Artesano

 

Por: Maya Ocampo
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