LUKE, es uno de los modelos más avanzados en el segmento de las prótesis biónicas y estará disponible a la venta antes de fin de año. Detrás de este dispositivo está el inventor del Segway, Dean Kamen, y la iniciativa contó con el apoyo de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Estados Unidos (DARPA, según sus siglas en inglés).

Hace cuatro años, el dispositivo recibió el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y ahora ya cuenta con la aprobación para su venta. Con una combinación de motores, sistemas electrónicos y baterías, entre otros componentes, el brazo robótico desarrollado por DEKA fue puesto a prueba en 100 voluntarios, con más de 10.000 horas de uso y en casos de rehabilitación en veteranos de guerra. "Este feedback nos permitió crear uno de los diseños de prótesis de brazo más avanzados a la fecha", dijo Kamen en un comunicado.

LUKE, en clara referencia al protagonista de Star Wars que utiliza un implante tras la pérdida de su brazo, funciona con unos electrodos que identifican las señales eléctricas de los músculos del hombre. A su vez, el brazo biónico también cuenta con un sistema de control inalámbrico complementario que se ubica en el calzado del usuario.

Es un modelo que, por su diseño complejo y la combinación de diversos componentes, será mucho más costoso que los implantes creados con impresoras 3D, mucho más simples y económicos. Existen experiencias en todo el mundo que buscan llevar estas soluciones a niños cuyas familias no pueden pagar por una prótesis ortopédica.

En la Argentina esta propuesta está liderada por Gino Tubaro, un joven emprendedor que de forma convocó a voluntarios a una manotón, una jornada de fabricación personalizada de 20 prótesis para chicos con la ayuda de las impresoras 3D.

 

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